9 mil millones de dólares al bolsillo de las personas más desfavorecidas.

La estrategia del Departamento del Tesoro de Estados Unidos es invertir a través de Instituciones Financieras de Desarrollo Comunitario e Instituciones de Depósito de Minorías, en favor de las comunidades mayormente impactadas por el COVID-19.

Isabel Tello
Estudiante de Economía 4° Semestre.

Poco más de un mes desde la toma de posesión del presidente de Estados Unidos, se ha podido observar un cambio evidente en la toma de decisiones en comparación a la administración pasada. Desde el añorado retorno al acuerdo de París, hasta planes sobre la reforma migratoria, este gobierno destaca por tomar acciones en relación con el cuidado y conciencia de la reducción de desigualdades sociales. Una más a su lista fue agregada el pasado jueves 4 de marzo, cuando se dio a conocer el plan de inversión por 9 mil millones de dólares para sectores minoritarios (Departamento del Tesoro de E.U., 2021). Es importante reconocer este suceso a la constante insistencia de la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, quien durante su carrera se ha enfocado en el apoyo a las instituciones que actúan en favor del desarrollo comunitario (Rappeport, 2021).

La estrategia del Departamento del tesoro de Estados Unidos es invertir a través de Instituciones Financieras de Desarrollo Comunitario (IFDC) e Instituciones de Depósito de Minorías (IDM), en favor de las comunidades mayormente impactadas por el COVID-19 (Departamento del Tesoro de E.U, 2021). A través de ellas se buscará acceder a los sectores de la población que carecen de apoyo financiero o desventajas en su acceso, tal como es el caso de la comunidad afroamericana o el sector microempresarial. Su importancia radica en que muchos de estos sectores no cuentan con seguros de largo plazo u opciones de protección financiera ante la crisis económica ocasionada por la pandemia.

¿En qué consiste el programa?

Este nuevo plan de inversión enfocado en el apoyo local, busca combatir los problemas económicos presentes en las comunidades de escasos recursos mediante el aumento en el gasto público, particularmente en la inversión. Con esto se busca una reducción en las tasas de interés como incentivo para los prestamistas de incluir a personas con ingresos bajos o con residencia en zonas rurales. A largo plazo, el objetivo es contribuir en la calidad de vida de estos ciudadanos, tomando en cuenta la disminución salarial que la pandemia trajo consigo.

El Programa de inversión de capital de emergencia (ECIP), ha resultado ser un gran medio para respaldar acciones en favor del bienestar social, tal como las múltiples inversiones en el sector salud. En esta ocasión se han activado dos reservas específicas de 2 mil millones de USD cada una, en conjunto con otros programas para lograr los objetivos. La primera para quienes cuentan con menos de 500 millones de USD en activos, y la segunda para quienes cuentan con menos de 2 mil millones de USD en activos (Departamento del Tesoro de E.U, 2021).

¿Cómo puede esto integrarse en el capital de emergencia?

Uno de los principales fallos dentro del sistema económico estadounidense es el bajo nivel de inclusión financiera en la población. Esto se refleja en que, aunque el 98.2% de los ciudadanos poseen una cuenta bancaria, solo el 7.5% cuenta con bonos de ahorro (Statista, 2021). A partir de ello se puede comprender el bajo nivel de impacto económico que pueden soportar muchas comunidades a través de los Estados Unidos, dada la poca disposición a préstamos o créditos para ciertas comunidades. Estas lagunas de servicios financieros provocan poca accesibilidad al capital y por lo tanto un bajo interés de los ciudadanos por emprender e innovar a través de negocios, lo cual ha empeorado incluso más en el transcurso del último año (Yellen, 2021). Así, este programa busca atender y fomentar estas inquietudes, creando una plataforma social para todos aquellos ciudadanos al borde de perder un negocio, un hogar o en el peor de los casos, la salud a causa de una inestabilidad financiera.

Durante el gobierno de la administración anterior, estos ámbitos fueron altamente descuidados y relegados, acumulando casi 10 meses de incertidumbre para las pequeñas y medianas empresas del país, orillando a muchas de ellas a suspender actividades. De acuerdo con un estudio realizado, se ha identificado que el 44% del PIB estadounidense proviene de las pequeñas empresas, generando dos tercios de los nuevos empleos netos, que impulsan la innovación y competitividad del país (Office of Advocacy, 2019). Esto es un claro ejemplo de la urgente necesidad del plan de inversiones y la propia insistencia de la Secretaría del Tesoro de no relegarlo aún más.

Con debida razón, la propuesta ha sido tratada con sublime seriedad e importancia, justificando mediante estos datos duros el motivo de incluirla dentro del capital de emergencia. Sin embargo, para lograr ver los resultados realmente deseados, existe un gran camino por recorrer. 

¿Y cuál es ese camino?

Los objetivos que busca alcanzar una inversión de esta magnitud han sido planteados en tres puntos principales por parte del Departamento del Tesoro: primeramente, incentivar los préstamos de impacto, a través de los 24 meses sin dividendos ni intereses que podrán fomentar préstamos a los sectores poblacionales de mayor necesidad. En segundo lugar, asegurar un tratamiento del capital que maximice la efectividad del programa, al colaborar con reguladores bancarios federales que garanticen la integración de estas acciones al tratamiento de capital beneficioso y maximizar así el impacto de los préstamos. Finalmente, la planificación a largo plazo, buscando que estas instituciones aporten positivamente en tiempo real, además de volverse íconos representativos de la inclusión a comunidades de bajos recursos y comúnmente relegadas. 

De la mano de estos objetivos, será de vital importancia implementar de manera más intensiva programas de inclusión y educación financiera. Estos deben de operar bajo los principios de paridad étnica, racial, de género y sector social; fomentando así el acceso a fondos de manera equitativa y por lo tanto reduciendo los niveles de discriminación. Además de tener un impacto positivo en el bienestar económico del país en el presente y futuro, así como en el ámbito social; no sería una sorpresa observar buenos resultados en la concientización de la población sobre temas de salud pública, lo que ha sido uno de los mayores retos durante el transcurso de la pandemia. 

Este programa de inversiones es sin duda merecedor de grandes reconocimientos por su enfoque, objetivo y conciencia social. Sin embargo, será también foco de muchas miradas que idealmente busquen un modelo positivo de réplica para mejorar las condiciones sociales de sus propias naciones. 

IMAGEN: https://pixabay.com/images/id-1245758/

Referencias:

Treasury to Invest $9 billion in Community Development Financial Institutions and Minority Depository Institutions through Emergency Capital Investment Program (ECIP) | U.S. Department of the Treasury. (2021). https://home.treasury.gov/news/press-releases/jy0047

U.S. families holding financial assets by type | Statista. (2021). https://www.statista.com/statistics/246210/percentage-of-us-families-with-financial-assets-by-type/

Small Businesses Generate 44 Percent of U.S. Economic Activity. (2021). https://advocacy.sba.gov/2019/01/30/small-businesses-generate-44-percent-of-u-s-economic-activity/

Rappeport, A. (2021). Treasury to Invest $9 Billion in Minority Communities. https://www.nytimes.com/2021/03/04/us/politics/treasury-minority-loans.html

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