El derecho vale la pena

Reflexiones sobre la abogacía y la presentación del libro «Entre Abogados te Veas» del Doctor Jesús Garza Onofre

Raúl Castañeda Escamilla
Estudiante de 5° semestre de la Licenciatura en Derecho

En días pasados tuve la oportunidad de entrevistar al Doctor Jesús Garza Onofre en el Simposio Internacional de Derecho, en la que platicamos sobre su nuevo libro “Entre Abogados te veas”, así como de diversos temas que preocupan a la actualidad del derecho y especialmente de su práctica. Este presente texto pretende ser una reflexión sobre lo platicado aquel día y así como una invitación a las reflexiones propuestas.

Los abogados son de alguna u otra forma, especiales, entiéndase esto con la peor connotación posible; digo esto, ya que evidentemente no son seres superiores, pero hay algo en la carrera y en la enseñanza del derecho que nos hace creer que jugamos o tratamos con algo especial o de trascendencia. Existe este dicho o idea que un estudiante de derecho empieza la carrera creyendo en la justicia y el cambio social, hasta que estudia derecho y se le quita, que es el mismo derecho el que arrebata o nubla esa visión.

El doctor Jesús Garza Onofre, o Tito, como se suele nombrar en casi todos lados, formula una pregunta interesante: en realidad, ¿qué tanto creemos en la justicia al inicio de la carrera? No conocemos a nadie que hubiera querido ser defensor público o secretario o secretaria de algún juzgado mixto en un poblado lejano, ambas siendo formas válidas y necesarias para la impartición y administración de la justicia.

Si bien, tratar con el concepto de justicia puede llevar años –cosa que ya se ha intentado y se sigue intentando– el derecho sí es abordable y, mientras más lo analicemos, considero que más nos damos cuenta y nos despejamos de la idea de que es algo rígido y positivo. Si a algo nos invita el texto del autor es a darnos cuenta de que el derecho, así como cualquier disciplina de las ciencias sociales, es sumamente contingente y maleable en cuanto a la época, cosa que lo vuelve vulnerable pero a la vez con gran potencial.

Esta resulta una idea muy tomada de su maestro Manuel Atienza, pero que me permito interpretar como que el derecho es lo que se dice de él, lo que sale de las bocas de quienes lo practican. Para Tito y Atienza, el derecho está íntimamente tejido con otra práctica social: la moral. Esta resulta fundamental para entender la práctica del abogado y para ponerlo en un plano de estudio, cosa que a percepción del autor los grandes teóricos como Kelsen y Hart habían olvidado.

Para Tito entonces la moral y la ética son, o deben ser, fundamentales para el estudio de los operadores y de la maquinaria que produce decisiones jurídicas, toda vez que tomando como ejemplo a los jueces, estos “responden primariamente a los estímulos de los hechos del caso, en vez de responder a las razones y reglas jurídicas”. Esta resulta una visión sumamente realista del derecho pero que ayuda a constituirse como práctica y por ende a hablarse propiamente en el lenguaje de la ética (Onofre, 2020).

De aquí la relación con lo epistemológico, ya que las ciencias sociales deben guiar tanto la creación de normas jurídicas en la sede legislativa, como las decisiones sobre las mismas en sede judicial. Este concepto resulta sumamente peligroso de abordar puesto que nos enfrentamos ante un criterio igual de indefinible como la moral. El abogado entonces no sólo cuenta con una suma responsabilidad respecto a su cliente, sino respecto a lo que dice y argumenta formalmente, pues esto también es contribuir a la construcción del contenido del derecho (Onofre, 2020).

El derecho, por donde sea que lo veamos, si le hacemos caso a Atienza o a García Amado, no puede ser entendido más que con palabras, con uno que otro operador lógico por ahí, pero a fin de cuentas palabras. A diferencia de otras ciencias sociales, y si bien como ya se explicó esta relación de conflicto con la moral, el que el derecho sea aquello que decimos o predicamos de él, implica un juego de lenguaje muy importante. El derecho alenta, difumina y hasta des-romantiza las cosas, intenta poner en palabras reglas y conceptos que entendemos por instinto, y no solo fuerza el apalabrar estos conceptos, sino que lo hace a su modo, un modo muy único, especial que pretende ser usado y entendido sólo por unos pocos, haciéndoles creer que les da la facultad de tocar o tratar con esos temas.

En la entrevista, el autor resalta puntos y áreas en las que podemos mejorar la práctica del derecho y la calidad de nuestros abogados, el principal lugar siendo el aula. Hay más de 1,600 centros universitarios que ofrecen la carrera de derecho en su programa; sin embargo, hay un elemento que falta en la enseñanza del derecho que es la filosofía, el estudio de la filosofía moral, así como de la filosofía práctica traducida como forma de argumentación jurídica.

Los abogados no son especiales. La Suprema Corte llegó a publicar un dato que para el 2016 había casi 670 mil abogados en el país. La práctica se va haciendo más monótona y se pierde esa concepción del derecho que hace verlo como un mundo de posibilidades, especialmente gracias a la formación. Tito propone este juego de palabras en el que decía no estudies derecho, refiriéndose a que el derecho es una de las ramas más multidisciplinarias que hay y verlo desde el mero aspecto aspiracionista le quita toda su esencia. 

Lo atractivo del derecho parece que dejó de ser el ideal de la justicia y el cambio social y se sustituyó por fórmulas de éxito que acaparan y monopolizan el mundo laboral. Convirtiéndose así en fórmulas y trámites burocráticos que hacen de sus operadores simples engranajes de una mayor maquinaria. La reflexión que queda para aquellos que lo estudiamos debe ser entonces esa, maniobrarlo de forma que permita un mundo de posibilidades, perseguir o simplemente hacer aquello por lo que el derecho vale la pena.

Imagen: https://elmuseodealberto.blogspot.com/2016/06/les-pieces-conviction.html?spref=pi

Bibliografía

Onofre, J (2020). Entre abogados te veas. Aproximación multidisciplinar en torno a la abogacía y análisis iusfilosófico sobre su proyección en la teoría del derecho contemporánea. UNAM

Tweet de la suprema corte: https://twitter.com/scjn/status/884947213440307200?lang=es

Las opiniones aquí vertidas son exclusivas de su autor/autora, y no representan la ideología del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, ni del Consejo Editorial de la Gaceta Económica.

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