Economía en cuarentena

A pesar de los avances científicos que han permitido la disminución de la mortalidad en la población, las epidemias todavía siguen siendo una amenaza para la economía.
Salvador Iturbide R.
Estudiante de 7° semestre de Economía.

En menos de una semana el mundo enfrenta uno de los desafíos más grandes e inciertos de la historia contemporánea. La aparición del coronavirus ha puesto a prueba la capacidad de los sistemas de salud, la estabilidad de la economía mundial y la forma en que los gobiernos han gestionado acciones ante el avance de una epidemia de proporciones desconocidas.

El coronavirus (COVID-19) ha causado desorden en el funcionamiento de la economía. Las cadenas de suministro que se encargan de distribuir la producción de bienes se encuentran paralizadas, la caída libre de los mercados financieros ante el miedo de una economía en recesión y los consumidores acuden a los supermercados de forma desesperada e irracional motivados por eventuales acciones más severas que detengan la vida cotidiana son síntomas de una economía en cuarentena.

A pesar de los avances científicos que han permitido la disminución de la mortalidad en la población, las epidemias siguen siendo una amenaza para la economía. La mejor evidencia es esta coyuntura que acapara la atención de la población y cuyo impacto se desconoce, hasta ahora.

De acuerdo con el Banco Mundial, los tres grandes riesgos internacionales para la economía son el cambio climático, las crisis financieras y – por supuesto – las pandemias. Sin embargo, este problema se aborda muy poco, en ocasiones desatendido. Hasta que estalla una emergencia de salud pública y los primeros afectados son el sistema hospitalario y las personas que requieren ser atendidos, como sucedió en Italia.

Para entender la magnitud de este problema, durante la pandemia de la influenza A H1N1 en México hace 11 años, se calcula que las pérdidas ocasionadas por la pandemia durante el año 2009 ascendieron al equivalente a 9,110 millones de dólares. Este monto es superior a otros desastres naturales que ocurrieron en la historia reciente del país. Los sectores más perjudicados fueron el turismo, comercio, transporte y el sector restaurantero. Los casos confirmados fueron de 17,416 personas, de los cuales 7,974 requirieron de hospitalización y fallecieron 146 personas durante ese periodo. Esta situación fue en medio de una crisis económica que representó 1% del Producto Interno Bruto de la economía mexicana y agudizó la recesión.

Una epidemia más prolongada y con medidas drásticas que limitan las actividades cotidianas, empeoraría el desempeño de la economía. Es indispensable contar con herramientas para minimizar un efecto dominó en que la economía transite hacia el desempleo, quiebra de empresas, paralización de industrias, la pobreza y la caída del consumo de bienes y servicios.

Por el momento, las acciones de Estados Unidos para combatir los efectos nocivos de la pandemia del coronavirus, que al momento que he escrito esta columna 303,001 casos están confirmados y 12,944 personas fallecieron, han sido el primer paso. La Reserva Federal (FED) decidió bajar a casi 0% su tasa de interés de referencia y se analiza la posibilidad de hacer un paquete de apoyos fiscales a las personas y empresas afectadas.

La gran incógnita será si estas estrategias serán suficientes ante un enemigo que no sólo daña a la población, también a la economía. No quiere decir que un recorte de impuestos o bajada drástica de las tasas de interés son un camino seguro hacia la recuperación, ya que pueden requerir acciones adicionales. Por ejemplo, apoyos a sectores necesitados como los desempleados, la reestructuración de deudas, fortalecimiento del sector salud y una atención eficaz en el sistema de hospitales ante la llegada de personas gravemente enfermas. En este momento, la mejor medicina es la confianza y respuestas oportunas ante una crisis.

Las opiniones aquí expresadas son exclusivas de su autor/autora y no representan la ideología del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del mismo, el Departamento de Economía, así como a la Sociedad de Alumnos de Licenciado en Economía.

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