Hacia una sociedad que sea más rica

La economía social es una vertiente interesante y prometedora del hacer económico, una que, de implementar sus soluciones en el marco estatal y familiar, podría auxiliar las problemáticas que atacan a la sociedad hoy en día.

José Guillermo Guzmán Segura
Estudiante de 9° semestre de la Licenciatura en Economía

La economía siempre se ha entendido como el estudio social de las decisiones de las personas. Es la respuesta al qué hacer con los factores escasos; sin embargo, su objetivo de investigación cambia dependiendo de los agentes que la toman como estudio y, en los últimos años, ha surgido una necesidad de regresar su enfoque a la sociedad antes de los fines políticos o empresariales. Es ahí que surge la economía social. Particularmente en México, este pensamiento contemporáneo está tomando fuerza. Es urgente entender de qué trata este concepto, a qué retos se enfrenta y cuáles son sus límites.

Primero hay que entender qué es la economía social. Y es que la economía social tiene precisamente como fin la sociedad. Sena (2017) declara que la economía social “tiene como principal horizonte de acción su finalidad social, el arraigo en comunidades territoriales, una forma de gestión autónoma y democrática y una perspectiva de sustentabilidad integral” (p. 48). Del mismo modo, Danani (2004) propone que la economía social es “la construcción de una sociabilidad más rica” (p. 25). Con una definición tan amplia, Chaves Ávila (1999) describe que la economía social sostiene tres ejes: el de realidad social, el de disciplina científica y el de enfoque metodológico en las ciencias sociales. La primera porque hipotetiza lo que sucede en la actualidad, la segunda porque es materia de estudio, y la tercera porque invita a un proceso de investigación que toca diferentes nervios de la sociedad y por eso no puede perderse de vista. Román-Morales, Nossiff-Sepúlveda, y Sandoval-Ramírez (2017) hacen hincapié en que se necesitan a todos los actores necesarios en el quehacer de la economía social, incluyendo a especialistas provenientes del empresariado, el mundo sindical, el académico, el sector público, de organizaciones de la sociedad civil, entre otros. Las conclusiones a las que llegue la economía social han de ser traducidas en políticas públicas que logren solventar los problemas.

Y pareciera ser que México nunca estuvo en mayor necesidad de ello. Román-Morales, et al. (2017) encuentran que en México existen un gran número de problemáticas que exigen ser atendidas. Destacan el deteriorado sistema fiscal, las capacidades productivas destruidas, la condiciones de incompetencia económica, la concentración del poder económico en pocas empresas, la alta concentración del ingreso y del patrimonio en un sector minoritario privilegiado, los altos niveles de pobreza, la escasa innovación y los incentivos para ésta, el empleo precario, el deterioro ambiental, la pérdidas de sustentabilidad, y la ineficiente cobertura de la educación. Cada una de estas es capaz de ser analizada desde un rincón de la sociedad específico, pero necesitan ser atendidas desde una perspectiva multilateral. También se ven limitadas por los valores, por las prioridades, que la misma sociedad ha decidido, y no por agentes externos. Para ello, Danani (2004) señala a dos actores importantes en el quehacer de la economía: el Estado y las familias. El primero presenta un campo de acción macroeconómico, mientras que el segundo actúa desde las decisiones individuales.

Danani (2004) lamenta que, dados los orígenes turbulentos de la economía social, hablar de ella resulta problemático hoy en día. Román-Morales, Nossiff-Sepúlveda y Sandoval-Ramírez (2017) encuentran como principal reto para la economía social eficaz a la corrupción institucionalizada. Por su parte, Mochi Alemán (2020) señala que en el marco de la pandemia los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030 se alejan aún más. Muestra urgencia en la implementación y continuación de políticas en el marco de la economía social que puedan contrarrestar los efectos sanitarios y ambientales que estas conllevan.

Han surgido diferentes campos de acción donde, al encontrar las hipótesis de construcción como plantea Danani (2004), sea posible implementarlas. Román-Morales, et al. (2017) apuntan a la política macroeconómica a favor del empleo, las regulaciones laborales basadas en la justicia laboral y democracia sindical, la reformulación de la política fiscal, y el fortalecimiento del Estado de derecho. Alguacil Marí y Román Cervantes (2020) concuerdan en la efectividad de estos canales, señalando que el uso de incentivos y medidas fiscales son herramientas factibles para implementar las hipótesis de construcción. Sena (2017) propone que las soluciones a las que llegue la economía social deberán poner al individuo en un colectivo, tal que en su actuar y hablar empatice con el resto de la sociedad, y se haga consciente de las carencias que hay a su alrededor y el rol que juega en estas. Chaves Ávila (1999) profundiza en que es la moral la dimensión más importante en el estudio de la economía social.

La economía social es una vertiente interesante y prometedora del hacer económico, una que, de implementar sus soluciones en el marco estatal y familiar, podría auxiliar las problemáticas que atacan a la sociedad hoy en día.

Bibliografía

Fuente de imagen: El Universal (2014).  https://archivo.eluniversal.com.mx/ciudad-metropoli/2014/impreso/madero-peatonal-una-historia-de-exito-121607.html 

Alguacil Marí, P., y Román Cervantes, C. (2020). Presentación monográfico: La economía social ante sus retos: emprendimiento, transformación digital, género y desarrollo sostenible. REVESCO. Revista de Estudios Cooperativos, (133), e69000.

Chaves Ávila, R. (1999). La economía social como enfoque metodológico, como objeto de estudio y como disciplina científica. CIRIEC-España Revista de economía pública, social y cooperativa, 1999(33) 115-140.

Danani, C., (2004) Introducción. El alfiler en la silla: sentidos, proyectos y alternativas en el debate de las políticas sociales y la economía social.  en Danani, C., (2004) Política social y economía social. Debates fundamentales (Buenos Aires: UNGS-Altamira-OSDE).

Mochi Alemán, P. (2020). La agricultura familiar y la economía social: dos conceptos y prácticas compatibles. En Otras Economías, otros desarrollos: agricultura familiar y economía social, pp. 19-38. Foro Consultivo Científico y Tecnológico, A. C. Ciudad de México. 

Román-Morales, I., Nossiff-Sepúlveda, D. H., y Sandoval-Ramírez, C. Y. (2017). La economía social de mercado: una propuesta para México. Fundación Konrad Adenauer AC, México. Ciudad de México.

Sena, S. D. (2017). La economía social y solidaria como un aporte a la salud comunitaria. Secretaría de Posgrado. Universidad Nacional de Quilmes.

Las opiniones aquí vertidas son exclusivas de su autor/autora, y no representan la ideología del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, ni del Consejo Editorial de la Gaceta Económica.

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