Iusfútbol

¿Qué hace a una interpretación jurídica, la correcta? La mejor excusa para resolver esta pregunta: el fútbol

Raúl Castañeda Escamilla
Estudiante de 4° semestre de la Licenciatura en Derecho

Necesitaba una excusa para poder hablar sobre reglas y principios y su debate en la teoría del derecho moderno y qué mejor y más linda excusa que el fútbol para hacerlo. Este es un gran ejemplo para poder explicar ambos conceptos, entender los debates entre autores y las implicaciones que puede tener una interpretación u otra.

Las reglas son sencillas de entender, puesto que tienen una hipótesis normativa y una conclusión sencilla y clara. Basta con elegir cualquier artículo del código penal donde se tipifique un delito y ver lo sencilla que puede ser su interpretación, aunque no le daría todo el crédito al legislador.

No obstante, los principios no están redactados como reglas, pero están dentro de un ordenamiento y deben ser interpretados. La corriente del principialismo aunado muchas veces a autores de corte iusnaturalista se nos presenta como la cara del progreso judicial, en el sentido de que es la más amplia cobertura a derechos humanos donde las interpretaciones son incluyentes y demás.

Esto nace de ver a los principios de dos formas muy similares. Una como preceptos, que de alguna forma, están vacíos y necesitan ser dotados de contenido, esto sería obviamente por jueces y doctrina. La segunda forma es como mandatos de optimización, es decir como órdenes que se deben de realizar en la mayor medida de lo posible tanto fáctica como jurídicamente.

Siguiendo la línea de autores como Juan Antonio García Amado estas visiones resultan de algún modo problemáticas y creo que se resumen en una cuestión de ¿hasta dónde?

Tomo de excusa el fútbol puesto que, como cualquier ordenamiento, pueden existir principios implícitos, mismo que utiliza el autor mencionado para argumentar en contra de estas dos interpretaciones de los principios.

El ejemplo es que en el último partido de la temporada el mejor equipo del torneo con los dueños más ricos y los patrocinadores y jugadores más grandes están jugando contra el equipo más humilde, que juega un fútbol modesto y bonito. En los últimos minutos del partido, que al momento iba empatado, se presenta una falta en el área del equipo humilde, otorgando un penal al contrario mismo que le daría el gane y aparte descendería al equipo humilde.

El árbitro decide que, por el principio implícito de Fair Play en las reglas del juego, el penal no se debe de marcar, puesto que el equipo rico ya tiene la liga básicamente ganada, mientras que el otro equipo no iría al descenso.

Este es un caso llevado al extremo y sumamente caricaturesco, pero a la vez es una crítica sutil al principialismo del momento, y más cuando se pretende bajo el argumento de que los derechos fundamentales en realidad son protecciones a valores morales, en la mayoría de los casos, supuestamente objetivos. Pero, cómo podemos decir que son objetivos si la principal característica de estos derechos fundamentales en forma de principios es que son difusos y siempre se están definiendo.

Probablemente la reacción al ejemplo sea que el árbitro está mal, pero ¿cómo saberlo? Es decir, si los principios son estos dotes de contenido, que nos hace diferenciar del contenido bueno y el malo. De alguna forma los decide el pensamiento del momento, se convierten en contingentes e incluso en matrices epistemológicas del derecho de la época.

¿Cómo entendemos los principios entonces? Especialmente su aspecto discrecional, es decir esos principios que, por definición, seguimos dotando de contenido. Y por seguir dotando de contenido significa, al menos en este texto, que están atravesados por cierta discrecionalidad y hermenéutica propia del sujeto del que lo interpreta, está atravesada por convicciones contingentes mismas que son necesarias cuestionar y contextualizar para siquiera poder entender el principio que se trata.

El estudio del derecho no se queda, ni se debe de quedar en mi opinión, en el solo análisis de leyes y ordenamientos nacionales. Creo que la iusfilosofía puede servir mucho cuando intentamos entrar a nuevos sistemas normativos como un texto religioso o incluso un reglamento de un deporte.

Lo interesante es que, si bien suena muy elevado, define cómo entendemos los preceptos por los que seguimos y vivimos nuestra vida. Va desde el derecho implícito del libre desarrollo de la personalidad, hasta el amor al prójimo, o, yendo ad hoc al texto algo como el principio de la ley de la ventaja.

Bibliografía

Atienza, M., & Antonio, G. A. J. (2021). Debates iusfilosóficos: Sobre Ponderación, positivismo jurídico y objetivismo moral. Palestra.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s