Honduras: caiga quien caiga… y cayó el presidente

El expresidente, próximo a ser presidiario, es sino la culminación del maridaje de la política hondureña con el narco, una combinación letal para el desarrollo de una democracia y sin duda letal para una economía que desea ser no narco dependiente…

David Peralta
Estudiante de 6° semestre de la Licenciatura en Relaciones Internacionales

El expresidente de Honduras de 2014 a 2022, Juan Orlando Hernández, quien activamente participó en el tráfico de drogas según fiscales estadounidenses, fue capturado el 15 de febrero de 2022, 19 días después de terminar su segundo periodo presidencial. El expresidente forma ahora parte de una lista exclusiva de capos de la droga que han sido capturados y pedidos en extradición por el gobierno de los Estados Unidos de América. Esta acción sin duda nos permite ver que el sistema político y económico de Honduras está altamente infiltrado por el crimen organizado.

El expresidente de Honduras actuó con impunidad total y con cooperación del sistema político, del ejército de Honduras, del Ministerio Público y demás órganos de gobierno  (Anderson, 2021), su captura representa que el gobierno de los Estados Unidos a través de la  DEA (Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos) ha poseído información sólida desde hace por lo menos 4 años de las actividades del expresidente y su hermano, aunque fiscales estadounidenses del Distrito Sur de Nueva York, en su caso contra el hermano del presidente y ex diputado Tony Hernández, argumentaron que los dos habían estado involucrados en el narcotráfico por lo menos hace 10 años (Anderson, 2021).

El expresidente, a pesar de su famosa frase “CAIGA QUIEN CAIGA” (en su lucha para llevar “paz y tranquilidad” a Honduras), fue rodeado por la policía y fuerzas especiales la noche del 14 de febrero de 2022, un día escogido -no por error-, por los Estados Unidos, a quienes el mandatario llamó recientemente en una carta abierta “amigo y aliado de mi gobierno” (Gonzalez, 2022).

Honduras es un estado-nación dependiente económica y militarmente de los Estados Unidos desde hace mucho tiempo, el país es receptor de millones de dólares en cooperación internacional estadounidense y contiene una base militar estratégicamente crítica en Centroamérica.

Esta captura es un mensaje para todos los gobiernos de América Central que nos dice: nadie está por encima de la ley. El expresidente, próximo a ser presidiario, es sino, la culminación del maridaje de la política hondureña con el narco, una combinación letal para el desarrollo de una democracia y, sin duda, letal para una economía que desea ser no narco dependiente, como en grandes partes de estados mexicanos donde el narco y sus negocios han sostenido la economía regional (Lovett & Cornet, 2019) y se han asentado sobrados de impunidad, en relaciones desiguales con los gobiernos locales, relaciones simbióticas con los gobiernos estatales y relaciones de igualdad con el gobierno federal Mexicano, esta última ejemplificada en la operación fallida del ejército mexicano en Culiacán, donde las fuerzas federales fueron superadas por irregulares fuertemente armados que doblegaron al gobierno federal para liberar al hijo de Joaquín Guzmán Loera alias el Chapo (Morales & Caña, 2020).

Esta acción suma a acciones estadounidenses del pasado, como la captura del general Manuel Noriega en Panamá de 1983 por vínculos con el narcotráfico, un recordatorio que quien juega con drogas en Latinoamérica, independientemente de su estatus local, es más que un ignorante que no sabe quién posee el monopolio de la fuerza en esta región. Esta acción demuestra el compromiso de los Estados Unidos para prevenir el control total de países latinoamericanos por mega carteles (como en las operaciones en contra del Cartel de Medellín y Cali en los ochenta y noventa), quienes desean instituciones débiles, fuerzas de seguridad flexibles y leyes quebrantables.

En los tiempos recientes, se habla del declive de la hegemonía estadounidense, esta acción demuestra que tan solo se mira como un momento difícil en la política estadounidense y el verdadero acercamiento de la lucha política de nuestro tiempo, la democracia contra el autoritarismo. Honduras no está fuera de peligro, la estructura narcopolítica sigue allí esperando llenar el vacío y no tiene color partidario. Sabemos que tenemos un aliado en los Estados Unidos y en su gente.

Bibliografía

Anderson, J. L. (8 de November de 2021). Is the President of Honduras a Narco-Trafficker? Obtenido de The New Yorker: https://www.newyorker.com/magazine/2021/11/15/is-the-president-of-honduras-a-narco-trafficker

Gonzalez, M. (7 de Febrero de 2022). Expresidente Hernández se defiende de señalamientos de EEUU en una carta abierta. Obtenido de La Tribuna: https://www.latribuna.hn/2022/02/07/expresidente-hernandez-se-defiende-a-traves-de-una-carta-abierta/

Lovett, P., & Cornet, W. (2019). Sinaloa, a Mexican ‘narco-state’ running on drug money. Obtenido de France 24: https://www.france24.com/en/americas/20191119-sinaloa-a-mexican-narco-state-running-on-drug-money

Morales, & Caña, V. y. (2020). El Culiacanazo, el día más difícil del Presidente. Obtenido de El Universal: https://www.eluniversal.com.mx/nacion/el-culiacanazo-el-dia-mas-dificil-del-presidente

Las opiniones aquí vertidas son exclusivas de su autor/autora, y no representan la ideología del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, ni del Consejo Editorial de la Gaceta Económica.

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