Hablando sobre inmigración en términos de remesas

José Guillermo Guzmán Segura
Estudiante de 7° semestre de la Licenciatura en Economía

La migración latinoamericana es una pieza integral en el desarrollo económico. Ante la adversidad macroeconómica, la búsqueda de oportunidades obliga al migrante a partir del hogar, a dirigirse fuera de la comunidad. En los casos donde logra cruzar la frontera y encontrar un empleo, decidirá enviar a casa, al hogar, una fracción de lo generado. Esta remesa se vuelve, en muchos casos, la principal fuente de ingreso de un pariente de quien no se está presente de manera física. Es un ingreso fundamental para el desarrollo de estas comunidades, y que, ante la pandemia, se ha visto violentado.

La remesa es el salario del hogar. Canales y Montiel Armas (2004) señalan que la remesa no es un ingreso adicional al hogar, sino que juega como la principal fuente de subsistencia. La remesa no es el ahorro migrante, es el gasto familiar de quienes dejaron atrás. Una fuente de ingreso que, por los motivos que empujaron al migrante a emprender su éxodo, no es existente en su comunidad de origen. Solimano y Allendes (2007) encuentran que la mayor parte de la remesa se emplea para financiar los gastos alimenticios, educativos, de servicios y de créditos. Menos de una décima parte se destina al ahorro del hogar. 

Y como tal, la remesa no puede pretender ser otra cosa. Stefoni (2011) advierte que las remesas no pueden, ni deben, sustituir el rol de las políticas públicas para el desarrollo económico de las comunidades precarias. Con tal de intentar de sembrar presencia en sus comunidades de origen, destaca Stefoni (2011), es a partir del apoyo a proyectos de infraestructura para la comunidad. Solimiano y Allendes (2007) hallan una relación inversa entre las remesas y la pobreza. Ante un incremento de 10 puntos porcentuales en la participación de las remesas en el PIB se reduce la proporción de habitantes en pobreza por 3.5 puntos porcentuales. La migración y la pobreza también sostienen una relación inversa, un incremento de 10 puntos en la población migrante reduce 1.9 puntos la población que habita en la pobreza. Pintor-Sandoval & Bojorquéz-Luque (2021) destacan la fortaleza de las remesas familiares, puesto que garantizan el bien familiar a futuro. 

En este sentido, la migración trae una solución a un problema precario. Pero es una solución que no emana del mismo entorno. Ahí radica el problema. Solimano y Allendes (2007) encuentran que —ante la adversidad económica derivada por una crisis económica, conflicto bélico o catástrofe natural— el latinoamericano emigrará a algún país vecino. Si bien, Estados Unidos es el principal receptor de migrantes, y quien pretende prometer las mejores soluciones, la realidad es que el migrante no se dirigirá a este país por el peligro y la gran incertidumbre que esta travesía propone. En su lugar, Solimano y Allendes (2007) describen que el boliviano emigrará a la Argentina, el peruano a Chile, el nicaragüense a Costa Rica, el haitiano a la República Dominicana, y solo el mexicano a la tierra de Joe Biden. Además, halla Solimano (2009) que esta situación (la demanda por migrantes, y por ende, la oferta de remesas) depende de factores estructurales endógenos y exógenos, los cuales, ante una crisis económica, son difíciles de disolver. 

La pandemia, como muchos otros supuestos del orden mundial, ha venido a acentuar la importancia de las remesas. Recuerdan Laloum y Ruiz-Arranz (2020) que esta pandemia ha generado la contracción económica más profunda en Latinoamérica y el Caribe en toda su historia reciente. Dado que los migrantes desempeñan un rol importante en la economía de servicios, sufrieron de primera mano el efecto nocivo de dicha contracción. Lamentan Laloum y Ruiz-Arranz (2020) que en Estados Unidos la mayoría de los latinos perdieron ingresos, o inclusive el empleo. Esto tiene un efecto directo en las remesas, que se experimenta de manera distinta dependiendo del país de origen. Para ello, Cardozo-Silva, Díaz-Pavez & Martínez-Zarzoso (2020) realizaron una evaluación econométrica para contabilizar los flujos del efectivo en el primer mes de la pandemia (abril de 2020). Encontraron que, para bolivianos y paraguayos que emigraron principalmente a Chile y Argentina, las remesas se desplomaron en un 60%, mientras que para los mexicanos que emigraron a Estados Unidos, ésta caída es de apenas un 3%. Laloum y Ruiz-Arranz (2020) explican esta desigualdad en cuanto a los apoyos económicos y planes fiscales de recuperación que las economías instituyen. Sin embargo, estas estrategias incluyen el cierre de fronteras, parando el flujo migratorio en el momento en el que más se necesitaba. Escudero (2021) acentúa en la importancia de las remesas en el marco de la pandemia, encontrando que un incremento en estas disminuye la probabilidad de fallecimiento de Covid-19 de algún familiar de sus comunidades de origen, dado que el aumento de la remesa permite acceder a mejores recursos y servicios médicos.

Y por si la pandemia fuese poco, entran los huracanes que azotan a Centroamérica y el Caribe. Si bien, no todos los ciudadanos afectados por un desastre natural eligen emigrar, Laloum y Ruiz-Arranz (2020) rescatan que por el impacto económico del Covid-19, el decidir quedarse se vuelve una alternativa bastante precoz y dañina en el corto y mediano plazo. Poder enviar algo al hogar, para intentar sanar las heridas que la catástrofe ha dejado, se vuelve una obligación. Y a más de año y medio desde el inicio de la pandemia, lo que se ha descubierto de las remesas es que son resilientes. Pintor-Sandoval & Bojorquéz-Luque (2021) las señalan como cíclicas, dependiendo enormemente del plan a futuro del migrante, si deseará, o no, regresar a la comunidad de origen. De volver al hogar voluntariamente, Solimano (2009) encuentra grandes beneficios, impulsando la formación de capital humano, y elevando la tasa de retorno a la educación de todos los integrantes de la comunidad. Esto incrementa las posibilidades de generación y adquisición de empleo y conocimientos. 

Si bien, la inmigración latinoamericana es un tema amplio y difícil de masticar, de querer resolverse es bastante complejo. Pero quizás, hablando en términos de remesas, podemos llegar a dimensionar y entender la necesidad de emigrar, las carencias que deben ser saciadas en el hogar. Y puede que, al hablar de remesas, se propongan soluciones endógenas a la economía, que ofrezcan alternativas que solventen las necesidades del hogar y que a su vez no separen a sus integrantes por barreras territoriales.

Referencias

Canales, A. I., & Montiel Armas, I. (2004). Remesas e inversión productiva en comunidades de alta migración a Estados Unidos: El caso de Teocaltiche, Jalisco. Migraciones internacionales, 2(3), 142-172.

Cardozo-Silva, A., Díaz-Pavez, L., & Martínez-Zarzoso, I. (2020).  Flujos de remesas y COVID-19 en América Latina. Reflexiones al inicio de la pandemia Remittances Flows and COVID-19 in Latin America. Reflections at the Start of the Pandemic.

Escudero, E. G. (2021). Remesas Como Red De Seguridad Familiar Para Hacer Frente a La Pandemia De Covid (Doctoral dissertation, Centro de Investigacion y Docencia Economicas (Mexico)).

Laloum, M., & Ruiz-Arranz, M. (2021). Migración y remesas en 2020 en Centroamérica, Haití, México, Panamá y República Dominicana: Impacto del Covid-19, de los huracanes y expectativas a mediano plazo. Banco Interamericano de Desarrollo.

Pintor-Sandoval, R., & Bojórquez-Luque, J. (2021). El impacto económico de las remesas en el ingreso de las familias mexicanas en la encrucijada del Covid-19. Huellas de la Migración, 5(10), 9-30.

Solimano, A., & Allendes, C. (2007). Migraciones internacionales, remesas y el desarrollo económico: la experiencia latinoamericana. Cepal.

Solimano, A. (2009). Remesas, movilidad de capital humano y desarrollo económico: la experiencia latinoamericana. Documento de trabajo. Barcelona: CIDOB.

Stefoni, C. (2011). Migración, remesas y desarrollo. Estado del arte de la discusión y perspectivas. Polis. Revista Latinoamericana, (30).

Las opiniones aquí vertidas son exclusivas de su autor/autora, y no representan la ideología del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, ni del Consejo Editorial de la Gaceta Económica.

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