Bitcoin: el activo más escaso del mundo

“A diferencia del sistema monetario actual, Bitcoin es un sistema no inflacionario por naturaleza. La emisión de nuevos bitcoins sigue un patrón programado, que es ajeno a la intervención de cualquier gobierno para crear más dinero con fines políticos”

Pablo Morales
Estudiante de Economía, 7º semestre

Como expliqué en mi primer artículo, una de las características principales de Bitcoin es su escasez. La cantidad de bitcoin en circulación nunca sobrepasará los 21 millones, y la última moneda se minará aproximadamente en el año 2140. Para poner este número en contexto, si repartimos un bitcoin a cada persona, tendríamos que parar de repartir al alcanzar el 0.3% de la población, ya que no habría más monedas que dar. Dicho de otra manera, como máximo el 3% de la población mundial podrá tener una décima parte de un bitcoin, es decir, 0.1 bitcoin.

Cuando en economía hablamos de escasez, generalmente nos referimos a que no existe la cantidad suficiente de un bien para satisfacer lo que se demanda de este. A menudo mencionamos también que “los recursos son escasos”, haciendo referencia a que debemos priorizar el uso de estos, ya que son finitos. En estos casos hacemos referencia a la escasez relativa, ya que no contamos con la cantidad suficiente de un bien con relación a las necesidades subjetivas que tienen los individuos de poseerlo. Es un error común imaginar que cualquier mercancía física es finita, o bien absolutamente escasa, porque el límite aplicable a la cantidad que podemos producir de cualquier bien nunca es su predominio en el planeta, sino el esfuerzo y el tiempo dedicados a producirlo. La escasez es relativa a la situación cultural y personal del individuo, las cuales en parte determinan su demanda subjetiva. Por su parte, Bitcoin es el primer bien nativamente digital que cuenta con escasez absoluta, dado que tiene una cantidad determinada fija, y no es posible cambiar la cantidad de bitcoin que existirá en circulación.

Quizá alguno se preguntará: ¿no es escaso también el dólar? Lo cierto es que no. Al estar controlada la emisión de nueva moneda por una entidad central, en este caso la Reserva Federal, esta puede hacer uso de sus facultades para imprimir moneda de nueva creación. La siguiente gráfica muestra el cambio año a año del agregado monetario M2 en Estados Unidos, el cual incluye las monedas y billetes en circulación, depósitos a la vista, además de otros sustitutos de dinero a corto plazo.

Como se puede notar, la Fed ha inyectado en la economía una cantidad de liquidez sin precedentes, siendo esto en parte causa del alto nivel de inflación que vive Estados Unidos, no visto desde 1991. La mayor parte de esta liquidez se introduce a la economía a través del sistema financiero, generando lo que se conoce como “Efecto Cantillón”. Este describe que las primeras personas o entidades en recibir el dinero de nueva creación son las que mayor beneficio pueden sacar de este, mientras que las últimas personas ven una pérdida de su poder adquisitivo, debido a que la inflación que genera esta creación no se da de manera instantánea. Al recibir dicha liquidez, las entidades financieras (los primeros agentes en recibir la emisión) además de expandir el crédito, buscan adquirir bienes y activos, generando un aumento en la demanda de estos, y causando una subida en sus precios. Entre los activos que más se han apreciado encontramos las acciones y los bienes raíces.

Luego de la caída de las bolsas por la pandemia, estas se han recuperado hasta alcanzar máximos históricos, encontrándose el S&P500 en un nivel 37% más alto que el nivel en que se encontraba antes de la crisis causada por el coronavirus. Diversos analistas argumentan que esto no concuerda con la situación actual de la economía, y que en parte se debe a dichos estímulos de la Fed, organismo que también ha adquirido acciones en su hoja de balance. Es innegable entonces que las políticas de expansión monetaria indiscriminadas y con fines políticos favorecen a los poseedores de activos, a los que reciben primero el dinero de nueva creación. Las personas que viven con el efectivo del día a día, que no poseen activos, simplemente ven al dólar perder valor.

Por otro lado, Bitcoin sigue un patrón de política monetaria conocido y verificable en su código fuente. Este patrón se muestra en la gráfica siguiente.

Cada 4 años se reduce a la mitad la emisión de nuevos bitcoins por bloque minado, pudiendo verificarse en cada instante cuántas monedas existen en circulación y cuántas faltan por crearse.

A diferencia del sistema monetario actual, Bitcoin es un sistema no inflacionario por naturaleza. La emisión de nuevos bitcoins sigue un patrón programado, que es ajeno a la intervención de cualquier gobierno para crear más dinero con fines políticos.

Las opiniones aquí vertidas son exclusivas de su autor/autora, y no representan la ideología del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, ni del Consejo Editorial de la Gaceta Económica.

Este es un artículo de opinión. Nada de lo aquí descrito implica una recomendación de compra ni de venta de ningún activo financiero.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s