Derecho a la vivienda como punto de partida

“Comenzar a vislumbrar la vivienda como punto de partida, en lugar de la meta final para una vida digna en las políticas públicas, podría ser la esperanza para miles de mexicanos que no cuentan con un techo.”

Gavriella Flores

Estudiante de Derecho, 3º semestre

En el pasado Censo de Población y Vivienda 2020 se contabilizó por primera vez el número de personas sin techo en el país para obtener registros que determinen las condiciones de vida de esta población. A pesar de que el derecho a la vivienda está garantizado en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, donde se establece en el artículo cuarto que “Toda familia tiene derecho a disfrutar de vivienda digna y decorosa”, en México existen 5, 778 personas sin vivienda de acuerdo con Carol Schmitz, directora general adjunta del Censo de Población y Vivienda (Mora, Y. 2021). Entre las entidades que resultaron tener mayor número de personas en esta situación se encuentran la Ciudad de México, Baja California y Jalisco. Sin embargo, existen discrepancias significativas entre estos datos y los que han publicado otros organismos, como los publicados por la Secretaría de Desarrollo de la Ciudad de México, la cual señala que hay alrededor de 4 mil 354 personas sin hogar en tan solo la capital del país; otros datos más alarmantes elaborados por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe en 2011 estimaron que en México había 14 millones de personas en esta condición. La incertidumbre en la contabilización de personas sin vivienda deja a la vista las dificultades metodológicas que implica esta estadística y las muchas áreas de oportunidad que existen en el más reciente censo realizado por el INEGI.

Ejemplo de lo anterior es que el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, presentó en 2018 el informe “Principales retos en el ejercicio del derecho a la vivienda digna y decorosa” en donde se contabilizó que 14 millones de viviendas, es decir, el 44.7% de acuerdo a sus mediciones, presenta algún rezago respecto a la definición multidimensional de las condiciones habitacionales que debería tener toda la población. Estas cifras son preocupantes, y alertan respecto a las condiciones de vivienda en México, las cuales se caracterizan por inequidad y grandes rezagos. 

La ironía de las viviendas mexicanas.

En el mismo censo realizado por el INEGI se dio a conocer que en el país existen 43.9 millones de viviendas particulares, de las cuales, 6.1 millones están deshabitadas. Durante la presentación de los resultados del censo ante la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda, el presidente del INEGI, Julio Santaella, detalló que además hay otras 2.5 millones de viviendas de uso temporal u ocupación esporádica; es decir, casas que se usan solo en el transcurso de la semana, los fines de semana, o pocos días al año (Mora, 2021). 

La cantidad de viviendas deshabitadas es el costo social que se obtuvo del modelo mercantilista que tomó lugar entre 2000 y 2012, donde la vivienda fue percibida como una mercancía y no como un derecho; además de que se desperdiciaron recursos fiscales por la vía del subsidio y se perdieron los ahorros de millones de trabajadores mexicanos que se vieron en la necesidad de endeudarse. Tal como lo menciona Ilan Eskenazi, investigador del Tecnológico de Monterrey, la estrategia de este periodo de expansión de la vivienda social, basada en subsidios federales con la intención de brindar vivienda a la mayor cantidad de personas, fue incorrecta, porque primero se construyeron casas de manera masiva sin antes detonar fuentes de empleo, medios de transporte y una planificación urbana en estos lugares (Inmobiliare, 2021) Esto no únicamente hace evidente las desigualdades socioeconómicas y las abismales diferencias de nivel de adquisición entre las familias mexicanas, sino que acentúan los errores de planificación de vivienda en el país a lo largo de las últimas décadas.

Finlandia, un caso de éxito.

El Gobierno de Finlandia, inspirado en el movimiento estadounidense Pathways Housing First, fundado a principios de los años noventa por el psicólogo Sam Tsemberis, consiguió reducir entre 2008 y 2015 un 35% el número de ciudadanos que no cuentan con un techo. El principio de su política pública de “la vivienda primero” se basa en otorgarle a una persona sin hogar una casa sin condiciones previas y sin prerrequisitos para resolver sus problemas para obtener un hogar permanente, es cuando las personas ya cuentan con una casa, cuando pueden obtener ayuda para resolver sus problemas. 

Las evaluaciones del costo del programa arrojaron resultados muy positivos: cuando una persona sin hogar consigue una vivienda permanente, incluso con apoyo, el ahorro de costes para la sociedad es de al menos 15,000 euros por persona al año (CBC, 2020). Estos gastos provenían de servicios como atención médica de emergencia, policía, sistema judicial y albergues temporales. Posteriormente fue comparado ese costo con el de la vivienda adecuada y se comprobó la efectividad del programa. Mientras en el Reino Unido el número de personas en situación de calle ha aumentado un 7% en el último año; en Alemania, un 35% desde 2017, y en Francia, un 50% en la última década, Finlandia es el único en Europa, según el WEF, en el que el número de personas sin hogar ha disminuido (El País, 2019).

El derecho a la vivienda es un Derecho Humano.

En países como México, es evidente la necesidad de perspectivas de inclusión en las políticas públicas que puedan concebir el derecho a la vivienda como un Derecho Humano. Mientras la vivienda sea vista como un sinónimo de propiedad y no como un derecho que involucra aspectos como la habitabilidad, la disponibilidad de servicios e infraestructura, la seguridad jurídica, gastos de vivienda soportables, entre otros (Amnistía Internacional, 2018), la planificación urbana y de vivienda mexicana continuará cayendo en los mismos errores que se han mencionado previamente, mientras que de manera lamentable se perpetuarán condiciones de vida inhumanas para las personas en situación de calle, reduciendo cada vez más sus posibilidades de salir de este contexto.

Parecería absurdo comparar las realidades de Finlandia y México para poder aplicar una política pública idéntica. Sin embargo, comenzar a vislumbrar la vivienda como punto de partida en lugar de la meta final para una vida digna en las políticas públicas podría ser la  esperanza para miles de mexicanos que no cuentan con un techo. Esto no necesariamente tiene que partir de “regalar” casas a personas que no cuentan con una, sino que este derecho implica poder acceder a distintas opciones brindadas por el Estado que se puedan adaptar a los diferentes contextos y matices de la población; algunas de estas podrían ser leyes de arrendamiento justas, protección contra desalojos ilegales, subsidios para autoconstrucción de vivienda, edificios públicos para arrendamientos accesibles, entre otras medidas.

En México apenas se ha iniciado la caracterización de la población en situación de calle, comenzando con su contabilización en el pasado Censo de Población y Vivienda 2020. El haber incluido a esta población en el estudio muestra un esfuerzo por parte del INEGI, que a pesar de las dificultades para realizar los censos, se pudo dar visibilidad a una problemática latente en nuestro país.

No obstante aún queda un largo camino por recorrer. Para poder generar programas como el aplicado en Finlandia se tendría que realizar un diagnóstico y evaluación para poder descartar o no ese tipo de alternativa. Sin embargo, vale la pena usar estos casos de éxito como referencia, donde se nos muestra sin lugar a duda que es esencial apostarle a las medidas desde una óptica de la idoneidad y garantizar a todas las personas su derecho a una vivienda digna.

Referencias:

Créditos de la imagen: Foto de Casa creado por wirestock – www.freepik.es

Las opiniones aquí vertidas son exclusivas de su autor/autora, y no representan la ideología del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, ni del Consejo Editorial de la Gaceta Económica.

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