Persecusión a la mexicana

Defender las ideas propias no tiene absolutamente nada de malo per se, el problema es cuando esta “defensa” se vuelve un ejercicio de poder de Estado sobre quienes piensan diferente, como ha sido el caso a lo largo de nuestra historia.

Carlos Constantino

Estudiante de Licenciatura en Contaduría Pública y Finanzas, 5º Semestre

Fenómeno humano por excelencia: el ataque, en cualquiera de sus formas, a ideas diferentes a las propias ha sido una larga constante durante nuestra historia como especie y, como casi todo fenómeno que nos rodea, los mexicanos le hemos dado un sazón especial.

Muchas veces se ha dicho que la historia mexicana es una historia de traiciones. Ejemplos hay muchos: su pueblo a Moctezuma, Guerrero a Iturbide, Díaz a Juárez, Huerta a Madero y Cárdenas a Calles, por mencionar algunos. Sin embargo, pienso que la historia mexicana es también una historia de persecución. El ejemplo más recordado suele ser aquel de Porfirio Díaz a Francisco Madero, aunque se olvida que en su momento Díaz fue perseguido por Benito Juárez, así como Juárez lo fue por Antonio López de Santa Anna.

Defender las ideas propias no tiene absolutamente nada de malo per se, el problema es cuando esta “defensa” se vuelve un ejercicio de poder de Estado sobre quienes piensan diferente. El problema está en atacar a la persona, no a sus ideas, como ha sido el caso a lo largo de nuestra historia. Reitero, es perfectamente válido debatir ideas discernientes, es esa la base de todo progreso, sin embargo, creo que esto debe hacerse de manera pacífica, en igualdad de condiciones y siempre por la vía de las palabras. Cuando entramos a meras descalificaciones entre individuos, se ponen sobre la mesa temas sin relación alguna con la ideología, comienzan los ataques personales, salen los “trapitos sucios” y se deja en segundo plano la discusión original.

Veo también como una amenaza a la libertad de expresión y al derecho a discernir el uso de instrumentos del Estado para acallar opositores. El uso de estos métodos recuerda a los tiempos de La Guerra Sucia, en la que diferentes instituciones del Estado mexicano eran utilizadas para desmantelar movimientos político/sociales opositores al régimen; callar, desaparecer e incluso asesinar periodistas y figuras sociales incómodas; y aplastar cualquier intento de cambiar la realidad de la nación. Afortunadamente estos tiempos han quedado en el pasado, al menos en su versión más cruda.

Pasamos de utilizar la piedra, después los fusiles, más tarde la pistola y actualmente la pluma. Se podría decir que los últimos años han traído un renacimiento de la persecución política en nuestro país, pero creo que esta nunca ha dejado de existir, solo se ha sabido ocultar.

Actualmente los dos actos de persecución política más mediáticos han sido el intento de desafuero al gobernador de Tamaulipas Francisco J. García Cabeza de Vaca y la carpeta de investigación abierta contra el excandidato presidencial Ricardo Anaya, ambos pertenecientes al Partido Acción Nacional (PAN) y ambas acciones supuestamente ordenadas desde Palacio Nacional. Sin mencionar el sin fin de ataques a la prensa y organizaciones de la sociedad civil que se hacen todas las mañanas desde la principal tribuna del país.

Pero no hay que olvidar que en su momento Andrés Manuel López Obrador también fue perseguido. Por ahí del 2005, cuando era Jefe de Gobierno del Distrito Federal, el entonces presidente Vicente Fox, del PAN, ordenó iniciar un proceso de desafuero en su contra. La excusa fue una violación a una orden judicial, aunque a todas luces se trataba de un intento de la derecha por debilitar a la principal figura de la izquierda de cara a las elecciones de 2006. Tras diversas protestas populares, se dio marcha atrás a la noción, aunque AMLO aprovechó el hecho para envolverse en el manto de perseguido y fortalecer su lucha por la presidencia de la República, la cual alcanzaría 12 años después.

Entonces no, en mi opinión, la historia de México no es una historia de traiciones. La historia de México es una historia de perseguidos convertidos en perseguidores; la historia de México es una historia de uso del poder del Estado contra adversarios políticos; la historia de México es una historia de venganzas políticas; y, válgase la redundancia, la persecución política es un fantasma que nos persigue y nos seguirá persiguiendo a lo largo de nuestra historia.

Hay que saber enfrentarlo.

Referencias:

El Informador. (2017, 20 octubre). La historia de México manchada por la traición. https://www.informador.mx/Cultura/La-historia-de-Mexico-manchada-por-la-traicion-20100404-0159.html

Kourchenko, L. (2021, 16 septiembre). Cuatro cabezas. El Financiero. https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/leonardo-kourchenko-la-aldea/2021/09/15/cuatro-cabezas/

Quintana, E. (2021, 27 agosto). ¿Quiere AMLO a Anaya de candidato presidencial? El Financiero. https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/enrique-quintana/2021/08/27/quiere-amlo-a-anaya-de-candidato-presidencial/

Vela, D. S. (2021, 1 septiembre). Caso Ricardo Anaya: Fiscalía (por fin) le entrega carpeta de investigación. El Financiero. https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/2021/09/01/caso-ricardo-anaya-fiscalia-por-fin-le-entrega-carpeta-de-investigacion/

Las opiniones aquí vertidas son exclusivas de su autor/autora, y no representan la ideología del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, ni del Consejo Editorial de la Gaceta Económica.

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