¿Guerra entre México y Bolivia?

“El piloto reconoció la tensa situación en la que se encontraba no solo él, si no la tripulación de la aeronave y trató de calmar la situación al hablar con los militares y decir las palabras ‘los valientes no asesinan’, en un intento de razonar con ellos, que afortunadamente tuvo éxito y apaciguó el conflicto”

Ian Peralta Martínez Estudiante de Ingeniería en Nanotecnología, 5º Semestre

El 10 de noviembre de 2019, en Bolivia, ocurrió una crisis política que causó controversia entre la comunidad internacional. Después de semanas de protestas, el entonces presidente Evo Morales, renunció al cargo después de perder el apoyo obrero y militar dentro de su gobierno, en lo que el mandatario llamó un “golpe de estado”, y aunque esta categorización causó revuelo, pues algunas potencias como Brasil, Estados Unidos y la OEA negaron que algo así hubiera pasado, otros países y expertos consideraron que sí se podía llamar como tal a esta insurrección.

Entre todo este caos político y militar en Bolivia, México, con ayuda del gobierno de Argentina, le extendió una propuesta de asilo político a Evo Morales la cual fue aceptada rápidamente. Pero hasta tiempos recientes es que nos enteramos de la gran travesía que fue el sacar a Evo de Bolivia y las grandes repercusiones que pudo haber tenido la misión de rescate en la esfera política latinoamericana.

Después de un día de intensa confusión en la situación del país, Evo Morales estaba listo para ser extraído del país en la aeronave mexicana que se dirigía a Bolivia, pues ya se tenía registro de daños a las viviendas del ex mandatario, su familia y aliados, por lo que su vida corría un grave peligro en caso de caer en manos del ejército ahora en su contra. México, en la llamada Misión Bolivia según reportes de la Sedena, mandó un avión de negocios Gulfstream G550 desde la Ciudad de México la madrugada del 11 de noviembre con destino a la ciudad de Lima, Perú, con una tripulación de cuatro personas, tres militares y el representante diplomático de México de la Cancillería. Ahí esperó por autorización para entrar al espacio aéreo boliviano mientras la Cancillería y la nueva autoridad en Bolivia negociaban para aterrizar en el aeropuerto de Chimoré, en Cochabamba. Tras conseguir el permiso, aterrizaron en este para encontrarse con una vista no muy acogedora, pues relatan los pilotos que se notaba alta presencia de militares y personas armadas con interés en la aeronave, por lo que el piloto decidió desembarcar desarmado con tal de no provocar malentendidos con los militares bolivianos.

Evo Morales logró ingresar al avión junto con el vicepresidente Álvaro García y la ministra de Salud, Gabriela Montaño. Lo que parecía una misión exitosa, estaba a punto de entrar a su punto más crítico. Momentos antes de volver a despegar hacia Perú, la aeronave mexicana fue notificada de que no tenían permiso para irse y se le ordenó regresar a la plataforma de servicio, con el número de militares y vehículos armados aumentando conforme pasaba el tiempo. Al bajar el piloto una vez más a entablar comunicación con los bolivianos, este fue rodeado por tres uniformados del ejército, los cuales le ordenaron que bajara a Evo Morales del avión inmediatamente, y llegaron incluso a golpearlo con la culata de un arma y a apuntarle con un fusil automático sin razón alguna. El piloto, reconoció la tensa situación en la que se encontraba no solo él, si no la tripulación de la aeronave y trató de calmar la situación al hablar con los militares, al decir las palabras “los valientes no asesinan”, en un intento de razonar con ellos, que afortunadamente tuvo éxito y apaciguó el conflicto.

Empezaron a rodear al avión en la pista los militares, e incluso llegaron a ver un hombre con un lanzacohetes RPG con mira en la delegación mexicana, mientras trataban de subir y entrar a la aeronave para retirar al presidente y sus acompañantes, el piloto mexicano les decía que, bajo el derecho internacional, al formar parte de la flota de la Fuerza Aérea Mexicana, estaba bajo su jurisdicción. Minutos después, se logró tener contacto telefónico con el comandante de la Fuerza Aérea Bolivariana, y al explicarle la misión humanitaria que realizaban como representantes diplomáticos, les dijo que tenían 30 minutos para salir del país, o si no “él no respondería por la seguridad de los ocupantes ni por la integridad de la aeronave”. A pesar de esta luz verde, minutos después de haber despegado, se reportó que se vio el lanzamiento de un posible misil, como lo detalla el informe de la Sedena:

“Habiendo iniciado el rodaje a las 20:55 horas (tiempo local de México), despegaron a las 21:01; durante el ascenso inicial, el piloto alcanzó a observar, desde el lado izquierdo de la cabina de mando, y cuando casi alcanzaban 1,500 pies sobre el terreno, una estela luminosa similar a la característica de un cohete en la posición de las siete (atrás y a la izquierda de la trayectoria del avión) por debajo del horizonte, estimando el piloto que, en caso de tratarse de un proyectil, el punto desde donde fue lanzado podría estar ubicado en las inmediaciones del aeropuerto de Cochabamba, por lo que efectuó un viraje ceñido hacia el lado contrario de la trayectoria del proyectil (lado derecho), incrementando el régimen de ascenso para evitar el impacto, observando que la traza, muy por debajo de la aeronave, efectuaba una parábola hacia el terreno sin haber alcanzado la altura que en ese momento ya tenían, aproximadamente, de 3,000 pies sobre el terreno, concluyendo su apreciación que el posible cohete podría haber provenido del lanzador RPG que observó en el aeropuerto; respecto a esta situación, decidió abstenerse de comunicar a la tripulación para evitar incrementar la tensión existente y poder mantenerse concentrado en el ya de por sí complicado vuelo”.

Posteriormente, habiendo salido del espacio aéreo boliviano, entraron en Paraguay donde fue sometido a revisión por parte de las autoridades del país, y gracias a la mediación del embajador de México en Paraguay, se restableció de combustible para seguir su camino por el espacio aéreo brasileño hasta Perú, luego a Ecuador y llegando a aguas internacionales con rumbo a México. La tripulación aterrizó en la Ciudad de México el 12 de noviembre después de 24 horas sin dormir y habiendo experimentado una situación hostil, para ser condecorados y ascendidos en la ceremonia conmemorativa por el aniversario de la Revolución Mexicana el 20 de noviembre. 

Actualmente, Bolivia ya cuenta con un presidente electo por su pueblo, Luis Arce Catacora, que fue el candidato del partido que Evo Morales lideró por varios años en su carrera política, el Movimiento al Socialismo (MAS-IPSP), al ganar por una aplastante mayoría de 55% frente al 29% del segundo lugar. Aunque la situación en el país se ha asentado y tenido mejoras, viene a la mente qué hubiera pasado ese 11 de noviembre si el RPG boliviano hubiera logrado derribar a la aeronave mexicana. Inmediatamente, la comunidad internacional hubiera condenado el ataque de las fuerzas militares bolivianas contra la delegación diplomática, pero cabe recalcar que, en esos tiempos, diversos actores políticos no apoyaban la existencia de un golpe de estado como el expresidente Evo Morales aseguraba, por lo que faltaría ver cómo este posible suceso hubiera cambiado la evaluación de la situación.

Una guerra hubiera sido algo descabellado que incluso, en la peor de las situaciones, el gobierno de México se abstendría de declarar según su política neutra internacional, pero el desastre sí hubiera puesto un gran peso más sobre las ya de por sí frágiles relaciones entre el estado mexicano y el boliviano. Afortunadamente, la Misión Bolivia tuvo éxito gracias a la experticia de la tripulación mexicana y su buena respuesta ante la situación de crisis que tuvieron en las manos. 

Esta información ha salido a la luz gracias al nuevo libro de Andrés Manuel López Obrador, donde narra la Misión Bolivia como uno de los muchos otros sucesos que se habían resguardado dentro del gobierno, pues incluso los reportes a los que alude el presidente en su libro, habían sido reservados por la Sedena hasta que terminara su administración, por la información que expondría de operaciones aéreas militares.

Referencias:

Andrés Manuel López Obrador. (2021). A la mitad del camino. México: Editorial Planeta México.

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