La dolarización: ¿futuro económico de Latinoamérica?

A comienzos del año 1999, el entonces presidente de Argentina, Carlos Menem, habló por primera vez de dolarizar por completo la economía argentina; la propuesta se creyó una jugada política con poca viabilidad. Sin embargo, dos años después dos países en América Latina, Ecuador y El Salvador, adoptaron el dólar como su moneda oficial.

Por: Kevin García, Estudiante de Ingeniería Biomédica de 2° Semestre.

El año 2020 dejó a las monedas latinoamericanas como unas de las más golpeadas a causa de la pandemia provocada por el virus del Covid-19. Hasta los países desarrollados enfrentan problemas económicos a causa de la crisis sanitaria, sin embargo hay países que ya tenían tiempo enfrentando problemas económicos como es lo que pasa en Latinoamérica. La Argentina de Alberto Fernández lleva tiempo intentando hacer frente a sus endeudamientos, y por su parte Venezuela lleva tiempo en crisis económica y social.

La pandemia vino a reafirmar todas las carencias económicas que enfrentan los distintos países latinoamericanos. La crisis económica y la inflación lleva décadas pegando en la región, por lo que los países se enfrentan constantemente al dilema de si la dolarización es una solución a los males sistémicos de la economía. Como definición, la dolarización consiste en tomar el dólar estadounidense como moneda oficial sustituyendo a su moneda local.

A comienzos del año 1999, el entonces presidente de Argentina, Carlos Menem, habló por primera vez de dolarizar por completo la economía argentina; la propuesta se creyó una jugada política con poca viabilidad. Sin embargo, dos años después dos países en América Latina, Ecuador y El Salvador, adoptaron el dólar como su moneda oficial. Mientras que otros lo han adoptado de una forma informal, como Argentina y Venezuela, que ante la inflación y desconfianza del peso, más del 50% de las transacciones y ahorros se hacen en dólares.

Y si bien la dolarización tiene algunos beneficios establecidos, de igual manera tiene costos bien entendidos. Las monedas latinoamericanas son muy propensas a la depreciación, y durante las diferentes crisis los inversionistas se refugian en una moneda fuerte, causando estragos en la economía latinoamericana y provocando una pérdida de valor en los ahorros. La propuesta de dolarización ayuda a evitar depreciación monetaria, reduce la salida de capitales, favorece el crecimiento económico y la inversión extranjera. 

Caso Ecuador

Veamos el caso de Ecuador a más de 20 años de haberse implementado la dolarización formal. Antes de la dolarización, según datos del Banco Mundial, la inflación en Ecuador pasó de 22% al 96% en 5 años. Dos años después, ya en una economía dolarizada, la inflación se ubicó por debajo del 10%. 

El Producto Interno Bruto (PIB) de Ecuador creció 2,3% en 2000, justo el año en el que la dolarización fue aplicada. Esto representó un gran cambio con respecto a 1999 cuando el país registró un crecimiento negativo de 4%. La dolarización le permitió a Ecuador ser uno de los destinos preferidos en América Latina para los inversionistas extranjeros.

Debido a que se utiliza el dólar, importar es muy barato para Ecuador, pero a cambio sus exportaciones son más caras. Ecuador sufrió una disminución considerable de sus exportaciones, más allá del petróleo, y un aumento de las importaciones, por lo que dejó de desarrollar su capacidad industrial al ser más fácil comprar fuera que producir dentro. La deuda pública alcanzó el 45,8% del PIB en 2018.

La dolarización implica la renuncia a la independencia monetaria, y puede sonar como un precio muy alto a pagar; sin embargo, los ecuatorianos apoyan el dólar por la desconfianza hacia el gobierno. Ecuador tiene un alto nivel de corrupción y el hecho de no tener una política monetaria implica una estabilidad financiera y  genera disciplina fiscal porque el gobierno no puede emitir dinero. Paradójicamente, una dolarización ayuda a atarle las manos al gobierno, ya que este no puede devaluar la moneda o financiar el déficit presupuestario mediante la creación de inflación.

Al adoptar el dólar en curso legal se sacrifica el derecho de señoreaje, es decir, las utilidades que percibe la autoridad monetaria por el derecho de emisión de moneda. El Banco Central de Ecuador recibía beneficios por la emisión de billetes cuyo valor intrínseco es menor al nominal; sin embargo, al ya no contar con una soberanía monetaria, el Banco Central no puede ejercer como prestamista de última instancia. Es decir, en caso de una crisis bancaria la entidad no sería capaz de hacer préstamos para rescatar a las instituciones.

Tampoco hay que olvidar que, con una economía dolarizada, Ecuador es muy vulnerable a cualquier acontecimiento económico relacionado con Estados Unidos, debido a que es el país que emite su moneda. 

La transición

La dolarización acarrea varios costos, si no fuera así la decisión de dolarizar o no sería algo fácil. Por ello, si es tomada la decisión de abandonar la moneda local en favor del dólar, cabe discutir cuales son los elementos que se necesitan para una transición exitosa y cuidadosamente diseñada para el uso oficial de esta nueva moneda. Primeramente, es incluir una tasa de cambio adecuada para efectuar el traslado, ajuste de cuentas fiscales del gobierno y contratos financieros con las nuevas medidas económicas, y establecer un seguro bancario para afrontar la crisis de liquidez en ausencia de un banco central.

Una realidad 

La situación actual en Latinoamérica es que la dolarización ya es una realidad. Hoy en día no es necesario pasar de cero dolarización a una dolarización plena. En países que han experimentado períodos de hiperinflación ya tienen un grado alto de dolarización como es el caso de Argentina y Venezuela. Por lo tanto, los costos y beneficios dependen del grado de dolarización en el que se encuentre la economía. La dolarización se puede, entonces, medir según la profundidad con la que el dólar ha sustituido a la moneda local en estas funciones. Aunque no existe una medida única, podemos obtener una aproximación observando los depósitos que se manejan en dólares, y la medida en la cual se usa el dólar para ahorrar o incluso como moneda local.

¿La dolarización es una solución?

Como ya lo pudimos ver, las ventajas y desventajas están marcadas, y una vez que se comienza el proceso de dolarizar la economía es muy difícil volver atrás. En situaciones extremas como las que está atravesando en la actualidad Argentina, es necesario encarar una solución real y verdadera. En este caso, la dolarización no es una acción de un plan del gobierno que ha perdido el control de la política monetaria, sino que la informalidad se convierte en la única salida de la población para subsistir. Detrás de una dolarización informal hay siempre una crisis económica grave, es por ello que es una medida que puede resultar exitosa cuando se piensa que todo está perdido.

Referencias

Las opiniones aquí vertidas son exclusivas de su autor/autora, y no representan la ideología del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, ni del Consejo Editorial de la Gaceta Económica.

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