Incentivos perversos

“La improvisación y la mala planeación de la política social no sólo ocasionan malos resultados, también daños y más problemas innecesarios”

Salvador Iturbide Rojas Estudiante de Economía 9° Semestre.

La participación del gobierno en la economía es indispensable para su funcionamiento, como la aplicación de la ley, la provisión de servicios públicos y la ayuda a sectores sociales vulnerables. Para cumplir con estos propósitos, la eficacia de las políticas públicas debe analizar la manera cómo las personas responden a los incentivos.

Recientemente, dos programas sociales a cargo de la actual administración del Gobierno Federal en México fueron parte de la nota periodística, pero no por su éxito o el cumplimiento de sus objetivos, sino por sus deficiencias y efectos dañinos en su ejecución. Se trata de “Jóvenes construyendo el futuro” y “Sembrando vida”.

“Jóvenes construyendo el futuro” es un programa de ayuda hacia los jóvenes que ni estudian, ni trabajan (ninis), cuyo objetivo es su incorporación al mercado laboral a personas de 18 a 28 años, con una capacitación en alguna empresa, taller o institución y un subsidio de $ 4,310.00 mensuales, pero este programa está contribuyendo a otros problemas.

El reportaje de la organización “Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad” (MCCI) publicado en el periódico Reforma revela opacidad en el registro de datos de los centros de trabajo que supuestamente están inscritos al programa, pero que no se pudo comprobar. Menciona que “de un universo total de 6,669 centros laborales en la capital del país, MCCI revisó por distintas vías la situación de 5 mil 439, el 82% del total. En 2 mil 881 casos no encontró ningún tipo de información, en 843 casos se trata de personas físicas y 646 son empresas con información no localizable”.

Además, el CONEVAL advirtió que este programa genera incentivos al abandono escolar y hace una comparación de este programa con otro denominado “Jóvenes escribiendo el futuro”, un apoyo económico de $ 4,800.00 cada 2 meses a estudiantes universitarios. Con estas características, la institución señala que ambos programas podrían competir entre sí al compartir grupo similar, pero con montos diferentes y agrega que “esto podría ocasionar que un sector de esta población se decante por el programa que ofrece el mayor monto y derive en deserción escolar al tratarse de un incentivo económico más alto”. 

“Sembrando vida” es otro programa que consiste en el pago de $ 5,000.00 a agricultores de localidades rurales y son propietarios de terrenos disponibles para el cultivo de árboles frutales y maderables con el objetivo de reducir la pobreza rural y la deforestación. No obstante, este programa está generando más destrucción.

El reportaje del sitio de noticias Bloomberg revela el daño ambiental que está ocasionando la ejecución del programa en la Península de Yucatán y la falta de capacitación a los participantes. Menciona que “la meta de reforestar alrededor de 1 millón de hectáreas en todo México pudo tener un alto precio, de acuerdo con World Resources Institute, una organización sin fines de lucro con sede en Washington y que ha trabajado con el gobierno mexicano para monitorear resultados de ‘Sembrando vida’, estima que el programa pudo haber causado la pérdida de 73,000 hectáreas de bosques en 2019, en su primer año, según el estudio basado en imágenes satelitales”.

También describe que, con la entrada del programa, los agricultores propietarios de una parcela cortan los árboles, los usan para la venta de madera o para su casa, y luego cultivan otra vez en ese mismo terreno. Y como ejemplo, de acuerdo con un testimonio, en una comunidad de Campeche más de dos terceras partes de los participantes han talado el bosque para ser admitidos. 

Estos lamentables ejemplos demuestran las pésimas prácticas en el diseño e instrumentación de políticas públicas en el Gobierno que originan incentivos perversos, acciones que llevan a la gente a tomar decisiones equivocadas y que puede representar un beneficio personal, pero perjudican a la sociedad y en  consecuencia, un deterioro en el bienestar colectivo e incluso el funcionamiento de la economía. La improvisación y la mala planeación de la política social no sólo ocasionan malos resultados, también daños y más problemas innecesarios. En este sentido, el Dr. Ismael Aguilar Barajas señala que México ilustra bien las políticas a control remoto que pueden ser consideradas en su sentido más literal: lejanas de la vida política, económica y social del país; sin correspondencia con las inquietudes, temores e insatisfacciones de la sociedad. 

La ignorancia de los políticos e intereses ocultos son las principales causas del fracaso permanente de las políticas públicas. En el diseño de estrategias, además del financiamiento, la teoría y la experiencia internacional son herramientas indispensables para entender los alcances, las limitaciones y los impactos de las decisiones. Para mejorar las condiciones de la población se requiere la comprensión integral de los problemas de la sociedad con la ayuda de los especialistas para lograr el éxito, de lo contrario, las políticas mal planeadas resultarán en más daños y corrupción, que beneficios a la población. Una receta con garantía al desastre.

IMAGEN: Úrsula Pamela García

Las opiniones aquí expresadas son exclusivas de su autor/autora y no representan la ideología del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del mismo, el Departamento de Economía, así como a la Sociedad de Alumnos de Licenciado en Economía.

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