¿Por qué integrar una visión feminista en las universidades?

Las universidades ya no son esos lugares apartados del mundo donde no permeaban los asuntos que ocurrían fuera de ellas. Desde la década de 1960, el feminismo ha permeado en las instituciones porque las alumnas y las maestras pasaron a ser una parte de ellas.

Por: Dra. Gabriela de la Paz, profesora del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, del Tecnológico de Monterrey.

Las universidades son parte del mundo y, como tales, están inmersas en todos los debates y cambios que se suscitan. Al ser lugares de conocimiento, debate y reflexión donde confluyen generaciones distintas, el feminismo debe ser parte vital de la universidad porque es uno de los movimientos más dinámicos de la actualidad y las universidades no pueden quedarse al margen.

Hace un año, durante la Quinta Semana de Feminismos, en el panel sobre “Feminismo y Academia”, la Dra. Inés Saenz, hoy Vicerrectora de Diversidad e Inclusión mencionó que la academia no está separada del activismo y que las universidades no se pueden concentrar únicamente en compartir conocimiento. Las universidades de la actualidad se nutren de la inquietud de sus estudiantes, profesoras y profesores. En ese panel, también mencionaron que en las universidades el feminismo está intrínseco, ya que es el lugar donde se genera el criterio y la mayor conciencia.

Las universidades ya no son esos lugares apartados del mundo donde no permeaban los asuntos que ocurrían fuera de ellas. Desde la década de 1960, el feminismo ha permeado en las instituciones porque las alumnas y las maestras pasaron a ser una parte de ellas. Un estudio de la OCDE encontró que a finales de 2018 el 24% de las mujeres de 25 a 34 años de edad tenían un título universitario, en comparación con el 23% de los varones en ese mismo rango de edad (Cruz, 2019). Sin embargo, las universidades han seguido funcionando con las reglas y las tradiciones añejas que dificultan un lugar de igualdad en las mismas, tanto para las estudiantes, como para las profesoras y personal administrativo femenino.

Resulta paradójico que se enseñe la Constitución y sus principios de igualdad y que éstos no se vivan en las aulas o las oficinas. La disparidad de lo que se estudia y lo que se vive salta a la vista rápidamente. Las alumnas aprenden en clase sobre igualdad, pero que viven es diferente. En muchas ocasiones a ellos se les da más la palabra para hablar, a ellas se les da menos crédito por sus ideas. Las chicas de los representativos reciben menos presupuesto y llevan entrenamientos más duros y en peores horarios que los chicos. Ellas no son las favoritas. La disparidad que las alumnas experimentan en carne propia debilita la credibilidad de la institución que no practica lo que predica.

Las estudiantes necesitan modelos a seguir. No basta con las pocas mujeres que sobresalen en la profesión a la que ellas aspiran dedicarse cuando se gradúen. Necesitan algo más cerca. Y lo que ven es una notable ausencia de mujeres en los puestos más altos de toma de decisiones: las rectorías y vicerrectorías. Apenas ha habido 7 rectoras en las 34 universidades públicas del país, según un análisis del Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Este estudio señala que “la falta de representatividad femenina tiene que ver con obstáculos como la presunción de que tienen menos capacidades para liderar y con barreras sociales en sus trayectorias profesionales que se traducen en menos oportunidades” (Xantomila, 2020). De igual manera, en el caso de las 180 instituciones afiliadas a ANUIES en 2015, solamente 20 tenían mujeres como directoras generales o rectoras (Ordorika , 2015). Está de más decir que en nuestra institución no ha habido ninguna rectora y que es una novedad contar con vicerrectoras o rectoras de un campus.

Y aunque vemos una paridad de género en el Congreso de la Unión, mismo que se ha dado más a pesar de los partidos políticos que gracias a ellos, esta paridad llegó casi de casualidad en la última elección. En la actual Legislatura LXIV (2018-2021) el 48.2% son mujeres y el 51.8% hombres, (Instituto Nacional de las Mujeres, 2019). Sin embargo, la mayoría de las congresistas no tienen una agenda feminista, por lo cual no se ha visto un cambio sustancial en la promulgación de leyes que tengan como objetivo mejorar las condiciones de vida de las mujeres. Hoy en día, de las 52 comisiones del Senado, 24 son presididas por mujeres (46.2%). En la Cámara de Diputados las mujeres presiden 21 de 46 comisiones (45.7%) (Instituto Nacional de las Mujeres, 2019), sin embargo, las de mayor peso político y presupuestario están en manos de diputados o senadores.

Dado que esta paridad de género en la política no ha provenido de un cambio cultural y podría desvanecerse en las elecciones legislativas de este año, es muy importante que sean las universidades las que abanderen el cambio y lo promuevan poniendo el ejemplo. Después de todo, seguimos asociando a las universidades con la vanguardia, con el conocimiento más avanzado. Por ello, las universidades deben adoptar medidas para incorporar a más mujeres en los puestos de toma de decisiones a más alto nivel. Porque las necesidades de las estudiantes, las profesoras y el personal administrativo femenino demandan una visión y un liderazgo que sólo puede brindar una mujer. Y en el siglo 21 es una contradicción cambiar planes de estudio y no cambiar la visión tradicionalista.

Referencias

Cruz, A. (9 de septiembre de 2019). En México, mujeres rebasan a hombres y se gradúan más en la universidad: OCDE. Obtenido de Crónica: https://www.cronica.com.mx/notas-en_mexico_mujeres_rebasan_a_hombres_y__se_graduan_mas_en_la_universidad__ocde-1163503-2020

Instituto Nacional de las Mujeres. (Enero de 2019). Boletín estadístico. Las mujeres en el poder legislativo. Recuperado el marzo de 2021, de CEDOC-INMUJERES: http://cedoc.inmujeres.gob.mx/documentos_download/BoletinN1_2019.pdf

Ordorika , I. (abril-junio de 2015). Equidad de género en la Educación Superior. Revista de la Educación Superior, XLIV(2), 7-17.

Xantomila, J. (20 de enero de 2020). En seis sexenios, sólo ha habido rectoras en siete instituciones de educación superior. Obtenido de La Jornada: https://www.jornada.com.mx/2020/01/20/sociedad/032n2soc

Zimmerman, E. (31 de marzo de 2017). On Campus, Embracing Feminism and Facing the Future. Obtenido de The New York Times: https://www.nytimes.com/2017/03/31/us/on-campus-embracing-feminism-and-facing-the-future.html

Las opiniones aquí vertidas son exclusivas de su autor/autora, y no representan la ideología del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, ni del Consejo Editorial de la Gaceta Económica.

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