Honduras: Deuda silenciosa

Honduras elevó el margen de endeudamiento de 48 a 57% del PIB, algo arriesgado para Honduras. ¿Por qué es importante?
David Peralta
Estudiante de Relaciones Internacionales y Gobierno y Transformación Pública de 3er semestre.

La pandemia causada por el SARS-CoV-2 ha causado estragos a nivel mundial. Los efectos de esta pandemia han irrumpido las cadenas de suministro globales. Para las economías emergentes, los efectos son aún especulados ya que la demanda de muchas de sus exportaciones se ve comprometida por los mercados de consumo en el extranjero que también batallan la pandemia. En medio de todo esto, ¿Qué hizo Honduras?

Contexto de Honduras

Honduras es un país situado en Centroamérica, con una extensión territorial de 112.492 km² similar a la extensión territorial combinada de Portugal y el estado mexicano de Chiapas. Cuenta con una población de 9,329,637 millones de habitantes  (INE, 2020), y en 2019 tuvo un PIB real (a precios constantes del 2010) de $21, 84 miles de millones de dólares estadounidenses (USD) (Banco Mundial, 2019). Honduras posee una economía basada en diversos bienes, como la maquila textil, productos agrícolas, agroindustriales y de servicios turísticos.  Posee una reciente industria ligera principalmente relacionada a la producción de productos textiles con destino a los Estado Unidos de América (EE. UU.). El Banco Central de Honduras (BCH) indica que el aporte del sector servicios al producto interno bruto (PIB) en 2010 fue de 70%; el de la industria manufacturera 17%; y el de la agricultura 12%. Las remesas contribuyeron a la economía nacional con un estimado de 2,594.1 millones de dólares (Banegas, 2012).  La población económicamente activa se emplea principalmente en agricultura, pesca, manufactura, comercio y servicios profesionales. La agricultura pesca y silvicultura emplea al 26.7% de la población económicamente activa ocupada y el 20% trabaja en comercio formal e informal (INE, 2016). 

COVID-19

Honduras es un país productor de productos con bajo valor agregado, donde la industrialización todavía no consigue el mayor porcentaje de trabajadores. La pandemia llegó a parar un crecimiento económico que venía ya a la baja cerrando 2019 con 2.7%, cuando en 2017 la economía estaba creciendo al 4.8%  (The World Bank, 2019). Debido a la cuarentena que inició en el país desde marzo, el paro de las empresas, la caída del consumo, la incertidumbre y la reducción de importaciones propiciaron una auténtica contracción económica proyectada en -8% del PIB para fin de año (Forbes Staff, 2020). Entre 250 mil y 300 mil nuevos desempleados podría registrar Honduras al término de este año una cantidad que llevaría la pobreza a un 70% de la población total (Kaffati, 2020).

En respuesta a la pandemia el gobierno de Honduras inició el programa asistencialista “Honduras Solidaria”, para la distribución de alimentos. Dicho programa ha sido utilizado para hacer proselitismo político en eventos para las elecciones internas del próximo año. También se ha recurrido al endeudamiento del estado para afrontar la crisis del COVID 19 por más de 3,370.8 millones de dólares que fueron aprobados por el congreso nacional, además de autorizar después unos adicionales 2,5000 millones de dólares por medio de la contratación directa de préstamos internos y externos (Mejía, 2020). El Colegio Médico de Honduras y el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) afirman que los fondos se han utilizado para hacer compras sobrevaloradas y también para favorecer a funcionarios y familiares de ellos en los procesos de venta de insumos médicos al Estado (Vatican News, 2020).

Endeudamiento y Tributación

Los niveles de deuda que el estado de Honduras ha contratado con diversas instituciones como el Banco Centroamericano de Integración Económica, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional son altamente preocupantes. Honduras elevó el margen de endeudamiento de 48% a 57% del PIB (La Tribuna, 2020), algo arriesgado para Honduras . ¿Por qué es importante? Porque a deuda afecta la inversión social futura que es la que contribuye para el desarrollo. Menos gasto social en el futuro afectará la educación, y propiciará recortes en salud así como en infraestructura. “Por una deuda financiera el Estado se queda con una deuda social” (Pandemia amenaza recaudación tributaria de Honduras y le obliga a endeudarse, 2020). Menos fondos para inversión en proyectos de desarrollo que generen condiciones para que la población hondureña deje de trabajar en agricultura y puedan mejorar su productividad en otras áreas. Más deuda implica más riesgo para los inversionistas extranjeros. A su vez , menos inversión implica el mantenimiento de los niveles de pobreza en Honduras que llega al 66% de la población (Banco Mundial, 2020). La deuda emitida este año podría llegar a reemplazar las aportaciones esperadas dado que la pandemia ha causado que la recaudación de impuestos en el país haya caído hasta un 50%. ¡Esto implica una posible alza de impuestos! Recientemente la titular del Servicio de Administración de Rentes (SAR) ha anunciado la intención de cobrar impuestos a servicios digitales como Netflix y Amazon. ¡Sí! Netflix no se salva. La deuda usa el dinero del mañana hoy, dinero que mañana hará falta. Esa deuda la pagaremos nosotros y nuestros hijos. 

Crédito de la imagen: David Peralta

Referencias:      

Las opiniones aquí expresadas son exclusivas de su autor/autora y no representan la ideología del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del mismo, el Departamento de Economía, así como a la Sociedad de Alumnos de Licenciado en Economía.

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