Océanos de dinero

La pandemia del COVID-19 originó una situación de tasas de interés negativas y dinero ilimitado que requiere una herramienta no convencional para una crisis no convencional como la Flexibilización Cuantitativa.
Salvador Iturbide R. Estudiante de Economía 8° Semestre.

La crisis de la pandemia no solamente causó fallecimientos y el colapso del sistema hospitalario, también desató fenómenos insólitos en la economía, como la aparición de dinero ilimitado. Parece una idea de la imaginación, pero existe este fenómeno y está ocurriendo en muchos países del mundo: se trata de la Flexibilización Cuantitativa (Quantitative Easing en inglés).

En primer lugar hay que abordar la trampa de liquidez, que sucede cuando la política monetaria convencional – la herramienta principal del banco central – se vuelve ineficaz para estimular la demanda agregada y/o influir en el nivel de precios de la economía. Tiene como características los niveles cercanos a cero en las tasas de interés (incluso valores negativos), niveles bajos de inflación (o deflación) y la alta preferencia por la liquidez, el público prefiere guardar el dinero en efectivo que invertir o consumir. Si es menor la tasa de interés a la tasa anual, la inflación tiende a caer, aumenta el interés real (descontar la inflación) y reduce aún más la producción, inversión y consumo, con estas características impone severos problemas a la economía.

Entonces, la Flexibilización Cuantitativa consiste en la compra de instrumentos financieros (bonos, acciones, hipotecas, etc.) a instituciones financieras por parte del banco central mediante la creación de dinero en su base monetaria, expande la hoja de balance (transacciones contables) y emite dinero a la circulación sin límite, con el objetivo de alentar el crecimiento económico y la reducción del desempleo mediante el consumo y la inversión, producto del estímulo a la demanda de crédito. Así, el banco central se convierte en un jugador en la economía.

La pandemia del COVID-19 originó una situación de tasas de interés negativas y dinero ilimitado que requiere una herramienta no convencional para una crisis no convencional como la Flexibilización Cuantitativa. El confinamiento, el desempleo y la paralización actividades consideradas no esenciales causó la postergación del consumo, el freno de la inversión, el pánico en las bolsas de valores y la escasez en la oferta. Ante esta situación el Quantitative Easing parecer ser indicado.

Aunque no está libre de inconvenientes, como la probabilidad de que la inflación en el largo plazo podría incrementarse por encima de la meta que genera presiones antes de que el banco central pueda responder, otro inconveniente es que cuando hay tasas de interés nulas y abundante liquidez incitan a los bancos a asumir mayores riesgos en la inversión de activos financieros de mayor riesgo para obtener mayor rentabilidad, pero se genera inestabilidad en el sistema financiero y un obstáculo notable es el endeudamiento con la compra de activos financieros. En la deuda gubernamental su costo se tiene que financiar con impuestos de futuros contribuyentes y esto origina dificultades en el manejo del gasto gubernamental.

No obstante, el estudio del investigador del MIT, Christopher Palmer, menciona que la flexibilización cuantitativa (QE) puede ayudar a los consumidores de forma sustancial durante una profunda crisis económica. Se examinó la relación entre el refinanciamiento y la adquisición de bienes duraderos durante el funcionamiento del QE1 de la Reserva Federal de los Estados Unidos, de diciembre de 2008 a marzo de 2010. Después del refinanciamiento existe una larga y persistente disminución en el pago de intereses hipotecarios de $ 250 USD y el ahorro aparece destinado a la compra de bienes duraderos, como los automóviles.

Es decir, un aumento en el refinanciamiento incrementa el consumo en múltiples caminos. Primero, los consumidores retiran dinero durante el refinanciamiento. Luego, estas personas aseguran tasas de interés bajas para incrementar su ingreso disponible. Finalmente, hay un incremento en el consumo debido al ahorro de los intereses. Destaca que los hogares con este mecanismo (QE1) ahorraron, en promedio, $ 3,000.00 dólares al año.

A pesar que la flexibilización cuantitativa es una herramienta de último recurso, ante la gravedad de los efectos del COVID-19, esta propuesta, junto con las disposiciones sanitarias y los avances hacia una vacuna, representan una alternativa alentadora para superar una crisis de magnitud compleja, cuyo principal reto es la solución con instrumentos no convencionales y resultados tangibles en beneficio de la sociedad y al saneamiento de la economía.

Imagen tomada de Freepik: https://www.freepik.es/foto-gratis/numero-banco_1101797.htm#page=1&query=dolares&position=2

Las opiniones aquí expresadas son exclusivas de su autor/autora y no representan la ideología del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del mismo, el Departamento de Economía, así como a la Sociedad de Alumnos de Licenciado en Economía.

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