¿El ejército está acumulando demasiado poder?

Es esencial que exista un balance de poderes entre secretarías (ministerios), como que estos estén especializados en su área de influencia. Las acumulaciones de poder en un solo sector suelen derivar en un debilitamiento o incluso en la destrucción de la democracia.

Carlos Constantino, Estudiante de contaduría de 3er semestre.

Un elemento importante en cualquier democracia es la división de poderes. Esta división va más allá de las tres ramas gubernamentales (ejecutivo, legislativo y judicial), aplica también para las diferentes instituciones que conforman el Estado. Tanto es esencial que exista un balance de poderes y facultades entre secretarías (ministerios), como que estos estén especializados en su área de influencia. Al margen de la política y siguiendo la misma línea editorial de mi columna anterior, a continuación, hablaré sobre las implicaciones económicas que pueden derivar de la acumulación de poder en un solo sector gubernamental, específicamente el militar, históricamente uno de los más peligrosos.

El pasado 23 de julio se anunció la renuncia de Javier Jiménez Espriú como titular de Comunicaciones y Transportes. Aunque su carta de renuncia está con fecha el 17 de julio, ese mismo día el Presidente Andrés Manuel López Obrador anunció la entrega de la administración de Puertos y Marina Mercante, cuya responsabilidad estuvo ligada la SCT desde los años 70, y de aduanas terrestres y marítimas, antes operadas por el SAT (Servicio de Administración Tributaria), al personal de Defensa y Marina. De hecho, el ex funcionario indica en su carta de renuncia este hecho como la razón de su dimisión y transmite su preocupación con las siguientes palabras en su carta: “la grave trascendencia que considero tiene esta medida para el presente y el futuro de México, tanto en lo económico como en lo político”.

Otras voces críticas advirtieron sobre el gran riesgo económico que esta decisión puede traer consigo. Por mencionar un par de ejemplos, la militarización de los puertos y aduanas puede ahuyentar navíos extranjeros, pertenecientes a empresas que muy probablemente no gusten de lidiar con elementos militares en actividades tradicionalmente llevadas a cabo por civiles, incentivando a buscar otras alternativas para movilizar sus mercancías y provocando un escape de capitales. Además, debido a que el Ejército no está especializado en la administración de puertos mercantes, no es descabellado pensar que esta no se llevará a cabo de forma eficiente, causando pérdidas económicas y otros inconvenientes. Otro punto: el cobro de impuestos y aranceles seguirá siendo tarea del SAT, de manera que alejar a esta institución de las aduanas inevitablemente incrementará la ya de por sí excesiva burocracia estatal, ergo, se aumentará el gasto público.

Por otro lado, el mayo pasado se publicó en el Diario Oficial de la Federación un decreto presidencial que otorga a las secretarías (ministerios) de Defensa y Marina la facultad extraordinaria para actuar en respaldo de la Guardia Nacional en más de una decena de tareas de seguridad pública. En otras palabras: militarización de las calles. Como muestra la experiencia de sexenios anteriores, la militarización de la policía suele originar mayores niveles de violencia y, como resultado, menores incentivos para la inversión privada, ya sea nacional o extranjera.

Especialmente en medio de la crisis económica que enfrenta México, es esencial reactivar la economía e incentivar la inversión privada, cosa que se podría ver mermada por un incremento en los índices de inseguridad. Por cierto, dicho decreto tiene una vigencia de cinco años, con vigencia hasta 2024. Tenemos militares para rato.

Finalmente, otra tarea asignada al Ejército fue la construcción del Aeropuerto Internacional “Felipe Ángeles”, ubicado en la actual base militar de Santa Lucía. Según reporta El Financiero, a once meses del inicio de su construcción el avance del proyecto es del 31,3%. El aeropuerto, que tendría un costo total de 79 mil 695 millones de pesos, será inaugurado el 21 de marzo de 2022, según estimaciones del Gobierno Federal. Independientemente de los claros avances en su construcción, muchos temen que debido a que la obra no está siendo dirigida por una empresa u organismo especializado, el resultado final puede no cumplir con los estándares esperados. Por si fuera poco, la consultora francesa Aeropuertos de París advirtió que las pistas 1 y 3 no podrán realizar operaciones simultáneas y el aeropuerto tendrá una capacidad limitada en cuanto el peso de las aeronaves que podrá albergar. ¿Esto es solución u otro problema?

La historia ha mostrado en innumerables ocasiones que las acumulaciones de poder en un solo sector, además de estar relacionadas con prácticas autoritarias, suelen derivar en el debilitamiento o incluso la destrucción de la democracia. En consecuencia, una ruptura en la democracia trae consigo crisis económicas, políticas y sociales. 

Ojalá ese no sea nuestro caso.

Las opiniones aquí expresadas son exclusivas de su autor/autora y no representan la ideología del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del mismo, el Departamento de Economía, así como a la Sociedad de Alumnos de Licenciado en Economía.

Crédito de la imagen:

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Referencias:

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