¿Realmente nos conviene que pierda Trump?

Si bien Pemex enfrenta una terrible situación financiera y un nuevo mandato de Trump no garantizaría su supervivencia, la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca podría marcar la quiebra de la empresa estatal mexicana.
  • Carlos Constantino, Estudiante de Contaduría de 3° semestre.

Este año ya es histórico. Lo fue desde el mes de enero con el miedo, bastante exagerado, a que se desatara la tercera guerra mundial; con los terribles incendios forestales en Australia; y con las lejanas, pero ya existentes noticias sobre el Sars-Cov-2 matando cientos en China. En medio de las peores crisis sanitaria y económica de los últimos cien años, se terminan de complicar las cosas por el hecho de que hay elecciones en la primer economía del mundo, unas elecciones bastantes más complicadas que de costumbre.

Mucho se ha dicho sobre ambos candidatos a la presidencia de los Estados Unidos. Ambos han sido acusados de una infinidad de atrocidades y ambos se refieren al otro como una amenaza para el futuro democrático de su país. Existe un enorme debate político sobre si debe o no haber un cambio de inquilino en la Casa Blanca. Argumentos en contra o a favor de uno u otro candidato hay muchos y tienen meses acaparando los principales medios de comunicación. Yo no vengo a hablarles ni de política ni de preferencias ideológicas. Este es un espacio de divulgación económica y de economía se va a hablar. Específicamente en términos energéticos, ¿Cuál candidato nos conviene como país?

Si en algo se ha caracterizado la política energética de la autoproclamada Cuarta Transformación es en ignorar por completo las recomendaciones de la comunidad internacional y enfocarse totalmente en la industria petrolera, una industria, además de sumo contaminante, próxima a volverse obsoleta. Mientras la mayoría de países desarrollados y algunos en vías de desarrollo invierten cada vez más recursos en energías renovables, nuestro país registra pérdidas millonarias vía Pemex (tan solo durante el segundo trimestre de este año, Pemex reportó pérdidas de 44 mil 300 millones de pesos).

Para bien o para mal existe otro presidente que tiene una fe ciega hacia los combustibles fósiles: Donald Trump. A partir del comienzo de su administración, Estados Unidos ha tenido un nuevo boom en cuanto a la producción de petróleo, incluso convirtiéndose en el primer productor mundial de crudo, puesto que no ostentaba desde 1973. Por si fuera poco, en junio de 2017 Estados Unidos abandonó los Acuerdos de París, dejando atrás compromisos para reducir el consumo de petróleo e incentivar la producción de energías limpias. Siguiendo el ejemplo estadounidense y con el visto bueno de Trump, nuestro país también ha ido, poco a poco, dejando de lado estos compromisos.

Si bien Pemex enfrenta una terrible situación financiera y un nuevo mandato de Trump no garantizaría su supervivencia, la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca podría marcar la quiebra de la empresa estatal mexicana. Según anunció el candidato demócrata en su plan energético, se invertirán 1.7 billones (trillions) de dólares en diferentes iniciativas de desarrollo energético que tendrán el propósito alcanzar una economía cien por ciento verde para 2050. Entre otras medidas relacionadas, también anunció que reincorporaría a su país a los Acuerdos de París desde el día uno de su gobierno y que impulsaría una transición energética en el resto de países del mundo.

Un cambio tan radical en la política energética de nuestro vecino y principal socio comercial obligaría al gobierno de AMLO a replantearse por completo sus inversiones energéticas en el futuro próximo. Para ponerlo en perspectiva, el 74% de las exportaciones de Pemex tienen a Norteamérica como destino. Un cambio extremo en esto situaría a Pemex en un limbo, poniendo en peligro el bienestar económico de sus más de 125 mil trabajadores directos.

En caso de que la 4T siga sin cambiar el rumbo energético de nuestro país, es más que probable que un Biden presidente no apruebe que su vecino invierta millones en energías contaminantes, creando una tensión con su gobierno. Una tensión que sobra decir traería consecuencias terribles para la economía nacional.

Pero, siendo optimistas… ¿Qué tal si el triunfo de Biden no es algo tan malo? ¿Qué tal si ese es el “empujoncito” que nuestro país necesita para abrirle los brazos a las energías verdes? ¿Qué tal si nuestro gobierno logra llevar a cabo una excelente transición energética y Pemex, utilizando recursos renovables, vuelve a ser una potencia energética mundial? ¿Qué tal si la derrota de Trump deriva en un beneficio para nuestra nación?

Pero… ¿Qué tal si no?

Fuentes:

Crédito de la imagen: https://www.pexels.com/photo/i-voted-sticker-lot-1550340/

Las opiniones aquí expresadas son exclusivas de su autor/autora y no representan la ideología del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del mismo, el Departamento de Economía, así como a la Sociedad de Alumnos de Licenciado en Economía.

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