¿Apuesta o inversión? ¿A qué estamos jugando?

Las acciones de esta administración parecían más una apuesta que una inversión, que bien todo ese dinero podría invertirse en la exploración de nuevas fuentes de energía más limpias.
Fernando Requena
Estudiante de Economía, 2º Semestre

Desde su muy larga campaña hacia la presidencia, nuestro actual presidente Andrés Manuel López Obrador siempre usó como uno de sus estandartes la idea de rescatar a PEMEX, reactivar el sector petrolero de nuestro país aumentando la extracción de petróleo y refinarlo nosotros mismos con el uso de nuestras refinerías ya existentes y construyendo una nueva como lo planea ser Dos Bocas en su natal Tabasco. Y al momento de tomar posesión su discurso se mantuvo: rescatar a PEMEX, aunque en el acto puede que no le esté resultando como él quisiera. Para orquestar este rescate petrolero nombró a la ingeniera química Roció Nahle como la encargada de la Secretaría de Energía y al ingeniero agrónomo Octavio Romero, para ocupar el cargo de director de PEMEX.

Desde ya hace varios años la aportación de PEMEX al PIB nacional ha ido decreciendo desde que en el 2008 alcanzó el 10.8% de aportación, en el 2019 representó un aproximado del 6.6% respecto al PIB (INEGI, 2019). Aunado a esto en el 2019 PEMEX reportó pérdidas de 346 mil 135 millones de pesos, un aumento del 92% respecto al 2018 donde se tuvo la cifra de 180.4 mil millones de pesos, según el reporte entregado a la BMV. Aún y con todos estos datos que nos dejan ver a muchos que PEMEX ya no es la empresa más lucrativa que tiene el país, el denominado Paquete económico designado por el Ejecutivo le dio un aumento del 78% a la SENER y otro del 17% a PEMEX.

De las obras de infraestructura insignia de la actual administración destacan el Tren Maya, el aeropuerto de Santa Lucía y la refinería de Dos Bocas. Este último proyecto fue fuertemente criticado por múltiples expertos en el tema, ya que presentaba fechas de finalización muy poco probables, y porque se le asignó un costo muy debajo de lo estimado por otras instituciones financieras; por esto mismo múltiples calificadoras reconocidas a nivel mundial le bajaron la calificación a PEMEX. Múltiples intelectuales y conocedores del tema como el Dr. Carlos E. Mayer en su momento dijeron que las acciones de esta administración parecían más una apuesta que una inversión, que bien todo ese dinero podría invertirse en la exploración de nuevas fuentes de energía más limpias, fuentes que no parecen estar en la agenda de AMLO.

Ya llegada la pandemia del COVID-19 en este 2020 y todos los hilos que ésta ha movido, no se escapa por supuesto el mercado petrolero internacional. Hay que recordar que este no es un mercado en competencia perfecta, es oligopólico, es decir, a este mercado solo pueden entrar unos cuantos y bajo ciertas restricciones. Dicho esto, hay varios puntos que tensaron bastante la situación del petróleo en México. Como ya todos sabemos, debido a la cuarentena las personas no usan con la misma frecuencia el auto y por esto mismo no usan tanta gasolina, además como no se producen la misma cantidad de bienes no hay transportación ni tampoco comercialización de estos mismos, por lo que ha sido evidente la disminución en el consumo de gasolina. Seguido a esto se generó una disputa entre Arabia Saudita y Rusia debido a la producción de petróleo, pues la petición de Rusia era que Arabia disminuyera su producción para tratar de equilibrar los precios del petróleo, sin embargo, Arabia se rehusó y aumentó aún más su producción lo que hizo que en todo el mundo el precio del barril disminuyera, situación relacionada con México ya que, sólo para recalcar, no fue por obra de AMLO que el precio de la gasolina bajo, esto fue un fenómeno a nivel mundial.

Para hacerle frente a este panorama de la crisis petrolera, la OPEP1, liderada por Arabia Saudita, se reunió el pasado jueves 9 de abril en una videoconferencia para poder llegar a un acuerdo en el que todos bajaran su producción petrolera en 9.7 millones de barriles diarios en total, cosa que ya todos habían acordado, a excepción de México quien se negó a bajar su producción en 400 mil barriles por día. 

Para muchos expertos y no expertos en este tema, nos pareció ilógico la postura de nuestro país en este acuerdo, ya que este le beneficiaba a todos, si la producción de petróleo baja en tiempos donde no se usa mucho, el precio de este bien se elevará y eso nos beneficia a nosotros porque recordemos que nuestros costos para extraer petróleo pueden llegar a ser bastante altos. En promedio estaría a 40 dólares por barril y el precio de venta del barril en la OPEP en marzo fue de $33.91 y a inicio de abril fue de $21.02 (aunque para cuando esta columna sea publicada los precios fluctúen). Con estas cifras nos damos cuenta que producir petróleo a precios tan bajos no es para nada conveniente y por esto mismo parecía ilógico la postura de esta administración ante el acuerdo de la OPEP.

Para poder seguir con el acuerdo adelante y que el domingo 12 de abril se cerrara este mismo, de los 400 mil barriles que México tenía que recortar, logró acordar que solo recortaran 100 mil y que Estados Unidos recortara otros 250 mil para un total de 350 mil. Todo esto con el argumento que se tenía que defender la soberanía nacional ante el mundo y que esta estrategia era mejor para nosotros, pero sus mismos argumentos se contradicen al tener que recurrir a EUA para poder cerrar el trato. Esto mismo abre muchos otros cuestionamientos, ¿Cómo le pagaremos el favor a EUA? ¿Cómo hará Trump que las petroleras privadas recorten esos barriles?

Una de las razones por las cuales la 4T mantenga esta postura, es por una de las promesas de AMLO de aumentar la producción de barriles de petróleo, por lo que se concentrará en no recortar para mantener su palabra. Otra razón puede ser la refinería Dos Bocas, pero se vuelve cada vez más inviable la posibilidad de que ayude al rescate de PEMEX y esto por la sencilla idea de ¿para qué tener otra refinería si ya no se podrá producir tanto petróleo?

A estas alturas no se critica el uso del sentimiento nacionalista a la hora de tomar decisiones en el gobierno, está muy bien ver siempre por el bienestar del país, pero recordemos que el bienestar se consigue a través de una economía sana; y una economía que ya está bastante dañada por las pérdidas de PEMEX y que viene a rematarla el fenómeno del COVID-19, antes de pensar en ideales como la soberanía nacional, pensemos en que nuestro país está a punto de entrar a la inminente y más grande crisis económica de su historia, y la 4T no está ni previendo ese duro golpe, ni mucho menos defendiendo la soberanía de nuestro país pidiendo la ayuda de EUA para sacarnos de problemas innecesarios. Así que gobierno: ¿a qué le están apostando?, ¿a qué están jugando?

1. *Cabe señalar que México no es propiamente miembro oficial de la OPEP, forma parte de la OPEP+, un agregado de países aliados que también pueden entrar en estos acuerdos y negociaciones.

Crédito de la imagen: https://www.record.com.mx/contra/opep-y-mexico-finalmente-llegaron-a-un-acuerdo-para-reducir-produccion-de-crudo

Las opiniones aquí expresadas son exclusivas de su autor/autora y no representan la ideología del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del mismo, el Departamento de Economía, así como a la Sociedad de Alumnos de Licenciado en Economía.

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